Category Archives: CRONONAUTAS

Los Detalles

El úlitmo miércoles pasamos PRIMER en la USACH y fue todo un ÉXITO (para no perder la costumbre de usar todo mayúsculas). Muchísimas gracias a los que fueron, sean amigos, sean desconocidos motivados. Un desconocido motivado es un futuro amigo, decía un refrán que aun no existe.

Les había prometido a quienes fueron dejar algunas notas de la presentación por acá. De tanta referencia lanzada al aire, bueno es guardar registro. Así es que vamos con los pequeños grandes detalles.

-Ignatius Farray es el cómico español que salió en la primera slide. Yo lo veo casi religiosamente en “La Vida Moderna”, programa de la Cadena Ser que está en youtube y que me da felicidad en horas de trabajo.

-Las películas que mencionamos sobre viajes en el tiempo son:

La Jetee (1962) – que es el antecedente de 12 Monkeys. Quería dejar un link acá para verla en línea, pero está un poco difícil. ASÍ ES QUE SI ERES LA CHICA QUE VIO PRIMER 8 VECES Y VAS A IR EL PRÓXIMO MIÉRCOLES, MÁNDAME UN MENSAJE Y LLEVA UN PENDRIVE MÁS O MENOS GRANDE Y TE LA LLEVO. Y SI NO ERES ELLA, QUÉ HACES LEYENDO ESTO, POR DIOS, ALGO DE PRIVACIDAD.

Time Bandits (1981) – que es Terry Gilliam siendo Terry Gilliam.

12 Monkeys (1995) – aka “donde supimos que Bruce Willis podía actuar” (aunque en verdad es “donde supimos que Brad Pitt podía actuar”).

Y me quedé con ganas de mencionar, en especial para los más puristas que ya no tienen NADA que ver y están medio muy aburridos:

Somewhere in Time (1980) – en la que Chris Reeve , en pleno boom del superhombre, viaja mnemónicamente al pasado. Es mega-mamona, más que Kate & Leopold – otra comedia romántica con viajes en el tiempo. SPOILER: esta no es commedia, es más bien el dramón. También es una de las películas favoritas de mi abuelo, lo que no quiere decir nada más que: antiguedad.

Safety Not Guaranteed (2012) – Aubrey Plaza (favorita personal desde que alguien señaló que sería la Kate Bishop perfecta) es parte de un equipo de periodistas suburbanos que tienen que hacer una nota sobre un tipo que publica un anuncio buscando acompañante para viajar en el tiempo. Muy tangencialmente conectada con el tema, pero hey, igual vale para matar el rato.

Hot Tub Time Machine (2010) – ¿Seriously? No. Pero iguals. Además: John Cusack Y Rob Cordry. En la secuela actua Kumail Nanjiani (que es más favorito en tanto comediante y en tanto invitado regular a Harmontown), pero ni siquiera he tenido el valor de verla. La primera es un poco “hagamos Peggy Sue Got Married pero en los 2000 y más decadente”. Peli para el bajón, pourquoi pas?

-Los Libros.

H.G. Wells escribe The Time Machine en 1895, aunque había escrito “The Chronic Argonauts” en 1888. Chronic Argonauts suene casi como Crono…nautas. HMMM.

Antes, en 1889, el bueno de Mark Twain escribe A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court, que inspiró las primeras adaptaciones al cine de historias con viaje temporal.

Me quedé con ganas de decir que, si aceptamos que El Día de La Marmota es una película con cronoviajes, quizás “Rip Van Winkle”, la historia de Washington Irvine sobre el tipo que se queda dormido por 100 años, también puede colarse por la puerta de atrás al baile.

En 1941, Robert Heinlein escribe By his bootstraps y nos vuela a todos la cabeza con su uso del time travel, que le dicen.

En 1954, Philip K. Dick, genio e ídolo de millones, escribe “Meddler”, una de sus mejores historias cortas y un buen approach a la paradoja temporal. En español el cuento está traducido como “Dosis Letal”, por razones que escapan a lo racional, sin duda.

En 1969 sale Slaughterhouse 5, o Matadero 5 (porque la ciencia de la traducción a veces progresa) y Kurt Vonnegut se luce con una historia que involucra muchos saltos temporales. También involucra naves espaciales, extraterrestres, zoólogicos galácticos y la destrucción de Dresden. Oh, Dresden.

How to Survive in a Science Fictional Universe de Charles Yu, es del 2010 y no creo que esté traducida al español aún, pero ahí les va. Charles Yu – que así se llama el protagonista del libro – es un reparador de máquinas temporales. Y en uno de sus trabajos tiene que atender a Linus Skywalker, hijo de un tal Luke Skywalker, que ha querido honrar la tradición familiar, intentando matar a su padre… si con ese teaser no lo van a buscar a Amazon o algo. . .

-Los Cómics.

Está ese podcast en que hablo de Secret Avengers 20, claro. Otro número que hace un lindo giro es el 6 del All-Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely (a veces está hasta en los quioscos de por acá). Mark Millar sacó una serie intitulada Chrononauts, varios meses después de la publicación de la novela homónima de Yours Truly. HMMM.

I Killed Adolf Hitler del buen Jason es no solo una buena historia, sino además un buen punto de entrada al mundo de Jason. Después de leer una de él, van a querer leerlas todas. Cuidado con Hey, Wait, que parte el corazón.

RASL de Jeff Smith tiene algo de viajes en el tiempo, pero tiene más de universos paralelos (hello, Donnie Darko). La menciono solo como gancho para que la lean. Es tremenda.

 

Y con eso estamos, creo. Gracias a todos los que fueron, y preparémonos para Blade Runner este miércoles. Clásico de clásicos, y una de las películas con más alto índice de “la ubico pero no la he visto”. ¿Por qué será eso? Detalles más adelante…

 

 

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Los Cómics de Mi Vida – 2

(como siempre, en transmisión simultánea con losinvisibles.cl)

Bienvenidos, fanáticos del cronoviaje, a otra edición de Los Cómics de Mi Vida. Hoy comentamos Secret Avengers 20 o : como escribir un bucle temporal perfecto. Escribe Warren “Santo Patrono” Ellis y dibuja el buen Alex Maleev, juntos cuentan una historia en que la Viuda Negra salva el día volviendo al pasado a cambiarlo sutilmente, despacito, suavecito y todas esas cosas que se dicen. Delicia de cómic que pueden leer (en inglés), por aquí.

De cierres: UNO.

Empezó hace cuatro años y era una línea lanzada como un centro de lateral que llega exigido a la línea de fondo: medio por cumplir, medio con la esperanza de ser algo más.

Hace casi dos años tuve la idea y la resolución clara: vi la línea de fondo, el arco, las dimensiones de la cancha. Supe entonces que esta sería la última escena en un libro que estaba, en ese instante, en blanco.

(Tenía también una idea para la primera escena, con esos dos cabos atados, jugué un par de años, ajustando y probando, viendo qué cosas funcionaban, qué gustos quería darme, y si acaso este era el espacio para darme esos gustos).

Y ahora, hace instantes, llegué al momento de escribir esa última escena. La primera línea es la misma con la que la imaginé hace dos años, todo lo demás salió del desenlace natural del texto y de las horas de trabajo previas. Había, como es costumbre, planificado y esquematizado toda la estructura de la novela, pero esta vez me guardé la incógnita de esta escena final. Como siempre, las sorpresas más gratas estuvieron a mitad del camino, en esas micro-historias que surgen quién sabe de dónde y le dan consistencia a un texto que de lo contrario no sería más que un chalequito de hilo.

Sonaba Apollo 440 y eran las 4:40, porque así es la vida y de ninguna otra forma. De a poco empiezo a sentir el vacío de haber terminado un borrador y la pulsión de la re-escritura. Pero para eso, y para las canciones, mañana. Ahora solo un instante de satisfacción.

Feliz otoño, queridos míos. Con casi una semana de retraso, porque nada es tan apremiante como nos quieren hacer creer. Ni siquiera el otoño.

La última parada del Cronotour fue en Canela Alta, localidad que está a mitad de camino entre La Serena y Santiago, y cuya escuela sufrió severamente con el terremoto del año pasado. Tanto así que la biblioteca quedo inutilizable y todas las actividades las hicimos en una carpa con logo de la Unicef, que es el espacio virtual de la biblioteca hasta que se reconstruya el colegio.

La experiencia fue una delicia, de esas que en inglés se dicen humbling y para las que nuestro español, gallardo y belicoso, no tienen una palabra precisa. La recepción de la escuela, la atención de los niños, y el ambiente en general del colegio han sido una de las mejores cosas que me han pasado gracias a mis queridos crononautas.

Fue curioso, además, cerrar estas actividades en un carpa. En varios momentos de mi viaje pensé que las cosas que tenía que decir – y la experiencia misma del viaje – tenían mucho de prédica; de reconocerme como un humilde profeta/esclavo/servidor de la escritura y del viejo arte de inventar cosas. Y el cierre fue en una carpa, con piso de tierra, con una mesa como altar y dos estandartes cerca. Un final que es un buen comienzo.

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La primera parada del cronotour fue en Peralillo, en Vicuña. Mucho cariño de profesores y alumnos, muchas buenas preguntas y en general todo de lo mejor. Conversamos sobre la importancia de contar las propias historias, la importancia de escribir con elegancia (i.e. sin mucho rococó) y de todo un poco – desde el libro Leones a Valpore y desde el God of War hasta the Maze Runner.

Mi momento favorito del día fue cuando entró a la biblioteca el séptimo básico de la escuela. Me llamó la atención, sin ninguna razón real sino más bien como se activa un sentido arácnido, una alumna que entró y se sentó en uno de los costados. Hizo una pregunta en toda la hora, en contraste con muchos de sus compañeros que se repetían el plato e insistían e insistían. Al final de la hora, regalamos algunos libros y preguntamos “¿Quién quiere llevarse el libro?” y todos los niños, sin excepción, levantaron la mano. Después, les pregunté “¿Quién creen ustedes que debería llevarse el libro?”. Y todas, las mismas manos la apuntaron, sin excepción, a ella.

Era la niña que escribía. La que, cuando vino a buscar su libro y el profesor fotógrafo de turno nos hizo posar, me dijo por lo bajo “Me dan vergüenza estas cosas”. A lo que yo le dije, también sin que nadie nos escuchara “Está muy bien, estas cosas son así, para la vergüenza”.

Así es como uno reconoce a los suyos. No necesita palabras siquiera. Para algo está el sentido arácnido.

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Serenamente

Desde el próximo domingo 23 de Octubre al Martes 25 voy a estar en La Serena, para la uuuuúltima de las actividades de promoción de Crononautas de este año. Voy a pasar por Vicuña, Canela Alta y la ciudad bautizada por su tranquilidad.

Así es que si usted va a estar por ahí, me avisa a cartasaleo arroba gmail.com y organizamos algo. Me faltan partners para ir al observatorio el domingo en la noche.

Cronohistoria: 4 – Del Círculo a la línea

Llegó la hora de conocer al que sería (a esas alturas) nuestro héroe: Mondrian Modric. Mitad homenaje al profesor Mondrian Kilroy de las novelas de Alessandro Baricco, mitad saludo al mediocampista croata Luka Modric; un chico más bien callado y melancólico. Estos eran mis primeros días experimentando con la versión de Dan Harmon para el viaje del héroe de Joseph Campbell, así es que traté de encontrar la historia de Mondrian siguiendo ese método. En pocas palabras, Harmon reduce el viaje del héroe (y por ende todas las historias de la humanidad, se podría decir) a ocho acontecimientos claves:

  1. ALGUIEN
  2. NECESITA/QUIERE/LE FALTA ALGO
  3. SALE
  4. A BUSCARLO
  5. LO ENCUENTRA
  6. PAGA UN PRECIO POR ENCONTRARLO
  7. Y VUELVE A SU SITUACIÓN INICIAL
  8. HABIENDO CAMBIADO

Esto ilustrado en un círculo dividido en 8 partes, como por ejemplo:

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Los lectores con mucho talento para los jeroglíficos notarán en la página a la derecha que a esta altura de la escritura yo seguía martillando la idea del tiempo detenido y que en realidad la gente a bordo del Nautilus (Terminaut station en esta página) no envejece porque están fuera del tiempo y no lo saben.

Ese primer círculo de Mondrian está lleno de fallas; por ejemplo, en el punto 5 lo que Mondrian descubre es el origen de la máquina del tiempo, que no tiene mucho que ver con la motivación inicial de encontrar a su papá. Ahora bien, lo bueno de trabajar con una estructura universal de historias es que sus pasos te sirven como recordatorio de las posibles debilidades de tu historia. El punto 4 corresponde a lo que Campbell llama “Pruebas, Aliados y Enemigos” es un excelente punto para encontrarse….con pruebas, aliados y enemigos. Dorothy conoce al espantapájaros; Luke y Obi-Wan se encuentran con Han Solo. En este caso, necesitaba una contraparte a Mondrian, y así es como aparece… Jill.

-Más de un año después, durante mi primera reunión con la editora de Crononautas, ésta se refirió a Lidia como un personaje “muy Hermione Granger” – que lo es, ciertamente – pero la verdad es que el verdadero motor tras Lidia es Jill Pole, de la cuarta (y quizás la mejor) de las crónicas de Narnia.

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Frente a frente: “Jill” que es una mujer dedicada , a quien nadie le ha regalado nada y que ha luchado toda su vida para llegar hasta donde está y Mondrian Modric que está en el mismo lugar que su compañera, pero sin realmente quererlo ni hacer el esfuerzo.

De inmediato, como la sombra de Mondrian que es, aparece Max Arcadio y el comentario “Elijah Snow gone wrong?” es la primera de muchas alusiones a la excelente Planetary de Warren Ellis, que es uno de mis santos patronos.

El proceso de conocer a los personajes va soltando, naturalmente, chispitas de historia que uno recolecta y trata de ordenar de la mejor manera posible. Hice un listado con los acontecimientos importantes – saqué toda la historia con la Máquina Hieronymus (que después traté de meter en Espacionautas y tampoco funcionó…quizás, algún dia…) y construí un pequeño cultivo de historia. Escribí unas páginas, en primera persona, desde la perspectiva de Mondrian, para entenderlo y conocerlo un poco más:

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Y ahí, en medio del cultivo microscópico experimental, surgió la primera línea de la novela. La razón de mi vida son los momentos como ese.

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Cronohistoria: 3 – estirando el chicle.

Con todo el espaciotiempo a mi disposición, la pregunta era la misma que se hace Radiohead en The Bends: where do we go from here? Tenía esta idea de que el tiempo estaba en realidad congelado y que lo que los crononautas hacían era deslizarse por él como por una superficie sólida – de a poco se gestaba la idea de que el villano de la historia habría sido el responsable de este congelamiento – y para cambiar todo esto necesitaría de un artefacto mágico: una máquina Hyeronimus.

[Cuento corto: Galen Hyeronimus es un ingeniero eléctrico de la década de los 40, el término “Hyeronimus machine” se aplica a una máquina que no hace más que proyectar la voluntad de su usuario]

La máquina me garantizaba un viaje a 1949 (mejor un período sin Guerra Mundial) y, para explicar las reglas del viaje en el tiempo y presentar el mundo de los nautas – y al Nautilus – ya tenía boletos para el año 3025. Mil novecientos ochenta y cuatro es un año de especial significancia literaria – no solo por Orwell, sino también porque es el año en el que ocurre “El Napoleón de Notting Hill”, que es mi libro favorito de Chesterton y uno de los cinco que me llevaría a una isla desierta o a una sala de espera infinita. Además, es el año de Thriller (el single), Like a Virgin; también de Calles de Fuego y la segunda Indiana Jones. Aunque, en un mal pronóstico para las relaciones padre e hijo, es el año en que muere Marvin Gaye :/

-También y en un gesto que no tiene ningún asidero en la realidad; es el año en el que, en mi cabeza, ocurre Blade Runner. La peli salió antes y está ambientada después, pero algo hace que la asocie con ese año. Ni siquiera es la primera vez que la vi. ¿Quizás es que la peli pasa en Los Angeles y ese fue el año de las olimpíadas en Los Angeles?

Con tres puntos ya se puede armar una figura geométrica,y con cuatro (tenía muy presente la noción de El Fin del Tiempo) ya se pueden trazar bisectrices. Y así emergió la más básica de las texturas:

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Es en el primer boceto, ni bien se nombra a Max Arcadio, que aparece por primera vez el nombre del protagonista. No más X, ahora existe un tal Mondrian Modric. Mi caligrafía es tan mala – en parte por un acto de inseguridad criptográfica: desde chico para que nadie leyera mis cosas procuraba escribir más o menos ilegiblemente – que ahora no doy con la palabra que lo define. Dos veces en el primer bosquejo argumental aparece “Mondrian Modric” seguido de lo que parece ser “supersimio”, pero que ya nunca sabré qué era.

La primera estructura tiene seis partes.

  1. Se sabe que el viajero ha muerto. Se envía un equipo de extracción.
  2. (3025) – al no encontra el cuerpo, el equipo consulta con el fundador de los Nautas.
  3. (1984) – tras re-revisar la escena del crimen, el equipo encuentra una pista en un VHS, con una invitación al final del tiempo.
  4. Un recuerdo personal… [hey, eso es lo que dice]
  5.  (1949) Para rastrear el fin del Tiempo, los nautas necesitan una máquina Hyeronimus.
  6. (∞) En el Fin del Tiempo, X y su padre tienen una última conversación. Advertencia sobre Arcadio y se revela quién es el compañero de X.

 

Esta es la parte del proceso en que la idea original se estira, como un chicle, con la esperanza de que cobre forma y consistencia. Son los primeros pasos exploratorios en el mundo ficticio y si bien el ejercicio es importante para descubrir el argumento; lo mejor que puede pasar es descubrir algo más sobre los personajes, o traerse de vuelta una pepita como esta, que está en la descripción del primer capítulo:

“1: Mondrian Modric, (supersimio?), mirando sobre la estatua de Max Arcadio, cientos de años después de su muerte. Arcadio vive en la conciencia electrónica del Nautilus”.

No pasó nada con eso de que Arcadio fuera la conciencia de la nave, pero la imagen de Mondrian mirando la estatua (que ya podía ver en un parque dentro de la nave) fue el primer vistazo real al mundo que se estaba formando. Con ese atisbo, era hora de parar la historia, y acercarse a saludar al muchacho junto a la estatua. A ver qué tenía para contarnos.

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Cronohistoria: 2 – la “gran revelación”

Pasaron unos días y la historia siguió dónde mismo. Pensaba en ella, pero no anotaba nada y para mí “pensar en ella” es muy parecido a “jugaba Fifa escuchando podcasts”; pero a veces es bueno dejar decantar las cosas – tirar todos los gusanos, mezclarlos con la tierra mojada, la basura mental y los residuos; todo con la esperanza de que se forma algo parecido a la tierra de hoja y brote algo.

Parte importante del proceso de fermentación y composición de la tierra de hoja mental es hacerme resúmenes de lo que se me ha ocurrido hasta ese entonces. Me ayuda, al principio, a ver la historia desde lejos antes de zambuillarme en ella; y hacia el final a encontrarle fallas o cosas que la hagan parecer muy risible. En este caso, y quizás porque la moleskine en la que escribía era de Star Wars, lo hice como uno de esos opening crawls aka las letritas amarillas del principio.IMG_1870

TA-RÁAAAN – Ojo con el Big Reveal: nuestro personaje principal ha estado viajando con un compañero (que iba siempre con casco, me lo imaginaba como uno de los Daft Punk) y al final resulta que este es el padre que había estado buscando todo el tiempo.

En un principio, la historia se trataba mucho más sobre el papá de Mondrian (el papá de X en ese resumen – donde se dice que la ironía está en que el viajero temporal no tiene tiempo para su familia) y yo tenía poco más que la intuición de querer hacer algo con los viajes en el tiempo. Tenía el mundo, la filosofía esa de que la realidad ocultaba algo; tenía a Max Arcadio, y tenía el cadáver de un crononauta. Era el momento de empezar a tejer la historia.

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Cronohistoria : 1 – la primera frase

Creo que es en el primer capítulo de una temporada de Doctor Who que Alexis Kingston, haciéndolas de la doctora River Song, dice “el cadáver de un viajero temporal es una cosa muy peligrosa” o algo por el estilo. El primer de los primerísimos apuntes del cuaderno inicial de Crononautas dice “The body of a dead time traveler”, seguido de mi explicación para la peripecia inicial.

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Así comienza el cuaderno dedicado especialmente a lo que sería Crononautas. Antes, al final de unos apuntes de una novela para adultos, está la frase: “Cartógrafos – We are going to trace the new map of realities” (realities está subrayado, para que, al leerlo cinco años después, no vaya yo a crear que es un error gramatical). Debajo de eso están listadas las especialidades – a la fecha – de los NAUTAs.

Necronautas.

Oneironautas.

Ficcionautas.

Technonautas.

Infonautas.

En la página siguiente hay un dibujo de un necronauta y de un Psiconauta. El Psiconauta pretendía llamarse “Jude” como saludo a Vida de Santos de Fresán y también a Hey Jude, pero abajo dice “Dr. Robert”, saludando directamente a los Beatles más psicodélicos. Por respeto a vuestros ojos, no voy a publicar los dibujos. Pero estoy seguro que en algún lugar del mundo hay un oso adiestrado que dibuja mejor.

Lo más interesante quizás es que Max Arcadio (que se llamaba Max Arcadia) aparece en la primera página, antes que todo-todo lo demás (y antes incluso que el argumento de la novela). “Max Arcadio – El hombre más inteligente del mundo” reza un párrafo perdido. Después viene una descripción del Nautilus, una nota “Daniel Jenofonte => Oneironauta Supremo” y después una línea “It takes the smartest man in the world to become the dumbest god in the world”, que es mi primera aproximación a Arcadio.  En esas dos páginas hay descripciones del mundo de la novela, de la realidad – a un nivel filosófico (“La realidad es un TODO achatado/comprimido // nuestras vidas, las vidas comunes de los que aún experiencian la realidad de un día a la vez, no son más que un lento proceso de descompresión”) y antecedentes históricos del Nautilus (“The Nautilus simplemente ERA, había aparecido un día en medio de la nada, como poseído por vida propio, como si en verdad dentro de él viviera un giganteso calamar extraterrestre”).

Con eso en mano, destiné un cuaderno especial para Crononautas, anoté eso del cadáver de un viajero temporal y después tracé la línea de tiempo del primer acto:

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“Cada secuencia en la que elegimos es vivir es absolutamente aleatoria”, dice la línea de tiempo, muy consecuente con la declaración de principios filosóficos del cuaderno anterior (todo eso del tiempo comprimido me importaba harto).

Al principio dice “Fellini’s Films” y por qué es que dice eso es un misterio que quedará sin explicación.

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PRESENTACIÓN Y SIMPLEZA

Este es el texto de la charla/presentación de Crononautas en la UDP el pasado jueves 23 de abril. Está en formato “apuntes para lectura”, así es que ojo con esos paréntesis cuadrados.

¿Qué tan simple es lo simple?

Hay una tira de Mafalda en la que Libertad le dice a Susanita (¡A Susanita de toda la gente!) que a ella le gusta la gente simple. Susanita le dice “¿De veras? ¡Me parece fantástico!” y Libertad le replica “Sé simple, ¿a ver? ¡Dale!”. Susanita responde haciendo una pirueta como de estatua [más o menos así] a lo que Libertad responde poniendo la vista en el cielo y diciendo “¡SONAMOS!”. 

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No es fácil ser simple. 

Y el recíproco es cierto, también es muy fácil ser rebuscado. En esto del escribir, es fácil llenar hojas con adverbios – sobre todo cuando terminan en mente – o sobrecomplicar tramas con personajes o argumentos que están de más. Hacer, como en la mayoría del cine comercial de hoy, dos cosas más o menos; en vez de hacer una cosa bien. Es tentador, claro, frente a la hoja en blanco, cuando no se tiene la certeza de si acaso habrá una próxima novela o un próximo momento para decir algo, no querer dejar tema por tocar e intentar decir de todo sobre todo. De hecho, este último párrafo es un buen ejemplo de esto, porque vamos a hablar de otra cosa hoy. Así es que, devolvámonos a la simpleza que nos convoca.

Hablemos del proceso editorial, y hablemos de CRONONAUTAS, la primera novela de este joven autor. 

Porque, claro, yo me paro (o siento o hago piruetas de simplicidad) aquí ante ustedes con la patudez propia del primerizo, la arrogancia del autor que aun no tiene que lidar realmente con los golpes de la vida, y para quién todo es bueno y gratuito y feliz. PERO, hey, no me ha tocado lidiar con los golpes de la vida, pero me ha tocado lidiar con editoras de literatura infantil. Los golpes de la vida no son nada al lado de esas tijeras editoriales, créanme.

CRONONAUTAS trata de lo siguiente. En un futuro muy muy remoto existe una organización dedicada a rescatar y preservar hitos culturales de la humanidad. Una especie de antropólogos de lo imposible que viaja por el tiempo, la ficción y las realidades alternativas procurando conservar todo lo raro y único de la civilización. Dos de los miembros de esta organización [o sea: nuestros héroes] reciben un buen día un mensaje desde otro punto del tiempo, el que los lleva a investigar acontecimientos sucedidos en 1984, 3025 y el final mismo del tiempo; en una aventura que los hace descubrir que la realidad como la conocen es una mentira, lo que los lleva a tener que decidir entre vivir la mentira que conocen o re-escribir la historia y con ello borrar sus historias y a todos sus seres queridos y entonces…. [TAN TAN TAAAAAAAN]

Entre saltos e idas y vueltas en el tiempo, no es lo que uno diría una novela “simple”. O al menos tiene muchas trampas para no serlo. Por más que los niños de 12 tengan una muy buena recepción a las historias con viajes en el tiempo…

[NOTA – Los niños SON mejores y más inteligentes que los adultos a la hora de entender que una historia es una historia. Los niños ven “La Sirenita” y después ven un cangrejo en la playa y no esperan que cante con acento cubano. Somos los adultos los que vamos a ver la última de Batman o Rápido y Furioso 37 y decimos /qué falso/ /y cómo funciona eso/ /eso nunca sería así en la vida real/ OBVIO que nunca sería así en la vida real – es una historia]

A pesar de esta capacidad innata de los niños de captar lo mejor de las historias y de no sobrecomplicarse la vida como los adultos, es cierto que pueden confundirse y perderse en una historia muy enredada o en palabras fuera de su contexto habitual. Y claro, después piensa en los resultados en las pruebas de comprensión de lectura y bueno, es como Libertad en la tira: SONAMOS.

Escribir para niños se vuelve así, a veces, un acto de fé. Uno [yo] escribe creyendo que lo van a entender, uno [yo] trata de excusarse diciendo que su lector ideal es uno [yo] mismo a los 12 años: un lector voráz, un relector dedicado y preocupado. O dicho, de otra forma, extremadamente P E R N O.

Y entonces es que uno se encuentra con su editora.

Y la editora te dice cosas como “Esto no se entiende” o “es demasiado complicado para un niño de 12” o “Batman es conocido por ser encapuchado y no por sus orejas” (historia real). Y uno, autor primerizo, acostumbrado a las críticas amables de los amigos, queda medio apretujado entre el odio y la humillación. 

Porque el ego de un escritor tiene el tamaño de una moneda de a 100, pero la densidad gravitacional de Júpiter. Entonces uno no puede evitar sentir que está todo mal, que es el fin del mundo, pero también que UNO TIENE UNA VISIÓN, o que le están intentando mutilar la guagua. Y entonces se activa un instinto protector como de madre leona defendiendo a su beibi. Y así uno empieza a devolver manuscritos con comentarios como:

  • Los niños saben usar Google.
  • Si no lo saben a los 13 años, quéstanaciendoenoctavo?
  • ¿Qué les enseñan en estos colegios?

Y otras cosas del estilo. Mi experiencia como lector me remonta a la primera de las Crónica de Narnia. Ahí, Edmundo, el personaje que sufre la transformación más profunda a lo largo de la historia, recibe lo que Joseph Campbell llama Llamado a la Aventura en su encuentro con la Bruja Blanca, que lo tienta con Delicias Turcas.

Las Delicias Turcas, nos cuenta Lewis, son algo delicioso, tan delicioso que te darían ganas de entregarles tus hermanos a una bruja con tal de comer más. Las delicias turcas son algo exquisito que se come a la hora del té y que te puede dejar, como a Edmundo, la boca pegoteada de tanto comerlas. A los 7 años, yo no tenía idea de qué carajo era una delicia turca,  pero, con esos indicadores, no me quedaban dudas: 

Las delicias turcas son Chocapic.

(Ya más grande probé las delicias turcas y fueron una total decepción. No porque no sean ricas, sino porque NADA puede competir con el lugar que ocupa el Chocapic en el universo de un niño de 7 años).

Y si bien las delicias turcas quedaron para siempre arruinadas en mi vida, mi lectura del libro no se vio afectada en lo más mínimo por no saber qué eran estas cositas deliciosas. 

Porque si un libro no está para expandir la noción que tenemos del mundo ¿entonces para qué está? Si un libro no nos enseña que existen otras formas de mirar la vida, o no introduce un elemento de lo desconocido, una palabra foránea, un personaje o una visión alienígena, que nos descuadra los prejuicios y nos hace pensar y re-pensar lo que damos por sentado; entonces este libro tiene bien poco que aportar a nuestras vidas. Especialmente cuando somos más chicos. ¿Cuántas palabras no aprendimos PRECISAMENTE porque las necesitamos de niños para seguir con un párrafo de un aventura que nos tenía atrapados? “Pedante”, por ejemplo, la aprendí porque es lo que Edmundo le dice, con rabia, a Pedro cuando este no quiere ir donde la bruja. Y ahora que leo esto trato de evitar serlo, precisamente. Trato.

[SONAMOS]

Uno puede, en efecto, cometer el error contrario y pecar de contrario. En el manuscrito original de CRONONAUTAS, había una conversación bien larga entre Lidia, nuestra heroína y Aaron, el padre de nuestro héroe, en la que discutían algunas implicaciones del viaje del tiempo, usando como referencia a EL TUNEL DEL TIEMPO. 

EL TUNEL DEL TIEMPO es una serie del año 66-67 y que mi padre veía y que yo veía con él en las repeticiones que pasaban en FOX a mediados de los 90s. No es el más relevante de los hitos culturales de la década de los 60s y si bien cumplía su rol en CRONONAUTAS de ejemplificar un problema con el viaje en el tiempo, no era algo realmente relevante. Entonces, cuando la editora me dice “es muy complicado y rebuscado”, tiene razón. Y sí, queda mejor en el final, en el que los personajes tienen la misma conversación, pero con VOLVER AL FUTURO DE FONDO. 

Otro caso de cambio feliz es que hay una voz robótica que, por los gustos de un personaje, hablaba con la voz de Christopher Walken (the Deer Hunter, o el video ese de Fatboy Slim en el Hotel). El comentario editorial fue “los niños no van a saber quién es Cristopher Walken, ¿por qué no alguien más contemporáneo, como Brad Pitt?”. Tras el arranque de furia oficial, mandé el manuscrito de vuelta con Cristopher Lee, que es, por un lado más oscuro y rebuscado en su rol como el Drácula clásico, pero que como estuvo en El señor de los Anillos Y en cierta Star Wars, obtuvo el visto bueno editorial y todos felices. 

Claro que no todo es felicidad. La novela tiene, tras cada salto temporal, una línea que avisa al lector en qué época estamos. El manuscrito tiene bastantes marcadores temporales dentro de la historia, pero esa decisión editorial era una batalla que no podía ganar y como tal ahí está. 

Fue ahí cuando esta charla empezó a gestarse, la verdad. En esas rabietas, en esos correos de ida y vuelta, en esos comentarios. Escribir para niños involucra plantearse con cierta filosofía y actitud ante los lectores, una filosofía que implica cosas como el estado de la educación actual y el tipo de lectore que queremos formar. Como autor, no es mi lugar decir qué tan bueno o qué tan malo es mi libro, pero si al menos puedo decir que está pensando para ser leído un par de veces al menos – esto es deformación personal: crecí leyendo mucho pero no leyendo tanto como releía  y hay un gusto especial en repetirse obras y encontrar detalles nuevos, siempre – y que aspira a presentar, más allá de su fachada de ciencia ficción, artículos y artefactos – en forma de palabras y conceptos – nuevos y, sí, alienígenas, en la vida de sus lectores. 

Si es una novela sencilla (virtud SUPREMA en todo el arte) es otro tema. Pero al menos es una novela que aspira llegar a la simpleza sin ser simplona. Y que cree, firmemente, que sus lectores van a saber dar los pasos y suspender los saltos necesarios para llegar al final de la manera más feliz posible.

Muchas gracias, y feliz día del libro :B

La Presentación

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“Ese señor de las fotos se llama Steve Roberts. Y esa es su bicicleta. Por allá por el año 1991, el señor Steve Roberts se decidió a construir una bicicleta que, si bien no era una máquina del tiempo, le permitiría viajar por el mundo y vivir conectado con la civilización, usando tecnología de punta, conexiones satelitales y procesadores computacionales. Su último modelo tenía, además de un procesador de 60 KILO bits y un disco duro de 80 megas, un casco con sensor infrarrojo, una cámara de fotos y un toca CDs. Era, básicamente, un iPhone con ruedas, pero el señor Roberts no pensó en ningún momento que la tecnología lo iba a dejar atrás o convertir en algo inútil y obsoleto. (No nos olvidemos de él).Naut

Por otro lado, el año 99, Warren Ellis escribía un cómic que se llama The Authority y en él salía una nave como esta. Una especie de transportador espacial capaz de albergar vida y viajar por el multiverso. Desde El Arca de Noé en adelante ha habido naves así, que sostienen grandes tripulaciones o casi ciudades enteras. Pero esta de aquí es la influencia principal del Nautilus, la nave que es la base de los Nautas, y en especial de los Crononautas. Además, en otro cómic del mismo señor Ellis, uno de sus personajes dice “Es un mundo extraño. Mantengámoslo así”, que es el lema secreto de los Nautas.

CRONONAUTAS trata, por supuesto, de viajes en el tiempo, pero, como todas las historias sobre viajes en el tiempo, habla más de su presente y su futuro que de la experiencia del viaje mismo. La Ciencia Ficción tiene eso, y es por eso que algunos de sus autores prefieren que le llamen “Ficción Especulativa”. La Ciencia Ficción no intenta predecir el futuro, sino que extrapola algunas cosas del momento presente. Y a veces, claro, termina prediciendo, como lo hiciera Verne en De La Tierra a la Luna, o en las 20,000 Leguas de Viaje Submarino – de donde, incidentalmente, viene el nombre del Nautilus. 

Hablemos, entonces, del Futuro.

El. Futuro. 

Hay un momento en que Mondrian Modric, el intrépido héroe de Crononautas que lleva el apellido de un jugador del Real Madrid y el nombre de un académico de una novela de Alessandro Baricco, llega al año 3025 y desconfía de todo lo bien que están las cosas. Por otra parte, su compañera y casi-amiga (al menos hasta ese entonces) Lidia Moreau, se siente en casa en ese mundo ordenado y aparentemente perfecto. Para Lidia, que viene de un futuro aún más distante y ordenado, esto es normal. Para Mondrian, que nació en el siglo XX (como yo, y más bien cerca de ustedes) esto es algo más bien irregular y extraño.

Hacia el final de la novela (y no vamos darle spoilers a nadie que no se la haya terminado, pero bueno estaría que se la fueran terminando) ambos, Lidia y Mondrian, deben decidir si acaso volver a su futuro, que es perfecto, pero que está basado en una mentira, o quedarse y cambiar el presente, quizás por uno con más problemas, pero uno que sea más de verdad. No es una decisión fácil. Uno no podría culparlos por elegir uno u otro camino.

No es nuevo esto de los futuros ideales. La palabra UTOPIA apareció por allá por 1516 en el libro de Thomas More del mismo nombre, y la hemos seguido viendo en leyendo en manifestaciones tan dispares como La Máquina del Tiempo de H.G. Wells, los Supersónicos (y Futurama, su nieto más reciente) o en Mass Effect. Como una utopía supone una sociedad perfecta en la que todos trabajamos como comunidad y en donde todo está bien, y como en toda historia algo tiene que pasar, cuando contamos historias de la utopía (que si bien es perfecta, es bastante fome – porque un estado perfecto no tiene esa chispa de lucha que nos hace humanos) siempre algo no anda del todo bien. En La Máquina del Tiempo, algo siniestro se esconde bajo la superficie de la tierra; en Mass Effect el concilio galáctico no acepta del todo a los humanos; y Futurama es una comedia sobre un individuo imperfecto adaptándose a un mundo perfecto. Quizás sea por esto que la cantidad de arte, literatura, películas y juegos de video que se enfocan en la DISTOPIA es tanto, tanto mayor que la de las creaciones que exploran un mundo perfecto.

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No deja de ser interesante que la palabra DISTOPIA aparezca recién por 1818. Por 300 años solo pensamos en un futuro mejor, antes de empezar a temer, y cada vez más, a la posibilidad de que no solo sea imposible conseguir ese futuro soñado en que todos seamos amigos, sino que es muy probable que sea todo lo contrario. Los futuros distópicos vienen con estados totalitarios, con la tecnología usada en contra de la humanidad, las máquinas lo contaminan todo, los gobiernos nos dominan a todos. Desde Blade Runner a Divergente, desde Final Fantasy VII a cualquiera de los Resident Evil; y desde La Máquina del Tiempo (porque sí, sorpresa, la utopía no era tal) hasta La Broma Infinita de David Foster Wallace o Synco, acá en Chile, del buen Jorge Baradit. Ejemplos hay por montones y van a seguir habiendo, porque, como humanos, necesitamos vencer enemigos inmensos, necesitamos contarnos las historias de cómo revertir nuestra situación, como dar vuelta los partidos que creemos por perdidos, y como lograr lo imposible. Y he ahí el valor de las historias. Como dijera G.K. Chesterton:

Los cuentos de hadas no son importantes porque nos dicen que los dragones existen. Los cuentos de hadas son importantes porque nos dicen que podemos derrotar a los dragones.

El problema con el exceso de distopias, creo yo, está en que, de tanta distopia, de tanta avalancha de futuros en que los aliens llegan a la tierra y nos encarcelan a todos; de tanto creer que algún día nuestros teléfonos van a cobrar vida y nos van a torturar por no haber sido capaces de tenerlos cargados todo el tiempo; de tanto leer/ver/jugar a que estamos atrapados en alguna especie de laberinto del que no podemos escapar sino enfrentándonos en competencias o reality shows, podemos terminar por creer que no hay más que eso. En CRONONAUTAS hay un futuro ideal, que esconde un engaño, y la verdad de las cosas está en un punto medio. Nada es taaaan terrible, y nada es taaaan maravilloso como parece ser. Hay puntos medios, hay distintas realidades posibles distintas y hay, sobre todo, la esperanza de cambiar y conocer estas distintas realidades.

Pasa, en la vida, que si uno escucha un solo tipo de música, o lee un solo tipo de libros, después le cuesta un poco escuchar o leer otras cosas. Pasa también que si se acostumbra mucho, termina rechazando lo que es distinto a lo que uno acostumbra leer. Por esto, es importante siempre estar atento a lo que es diferente. Por esto es importante leerlo y acercarse a aquello que no es precisamente como todo lo que hemos visto, y hacerlo con los ojos bien abiertos y la mente bien despierta.  He ahí el poder de los libros y de las historias. Nos permiten experimentar y vivir las vidas de los otros, dan al pie para que imaginemos otros mundos. Mundos que pueden estar a años luz de distancia, o perdidos en un pasado muy remoto. O simplemente en la cabeza de la persona que tenemos al lado. Las historias, y los libros que las contienen especialmente. Porque, siendo honestos, las películas tienen  que durar dos horas u hora y media y por eso terminan contando siempre la misma historia. Lo mismo pasa con las series, atadas a su duración y formato. Pero los libros no. Un libro puede tener 60 páginas o 1000. En un libro los personajes principales pueden desaparecer en cualquier instante, o pueden tener que tomar decisiones que re-escriban completamente el curso de la historia.

Lo que nos lleva a Mondrian y Lidia, en algún momento del futuro, teniendo que decidir qué hacer. 

Los que nos lleva a nosotros, aquí y ahora, que aún podemos pensar qué futuro queremos tener. 

Lo que nos lleva de vuelta al señor Roberts y su bicicleta. Al genio humano de la invención y al gusto por construir y crear cosas. Para después guardarlas, como en un arca de Noé o en el Nautilus 3.0. 

Lo que nos lleva al cómic del señor Ellis y su nave gigante. Porque fue el señor Ellis quien dijo  primero “Es un mundo extraño. Mantengámoslo así”.

Porque la humanidad está llena de cosas que son preciosas de la forma más extraña. Porque lo raro y lo complejo se juntan, y donde hay muchos tipos de belleza. Y también porque, en medio de una avalancha de narraciones distópicas, de corredores de laberintos y de juegos del ocio, sueño y hambre, bueno es que pensemos no sólo cómo triunfar ante esa desesperanza, sino también como construir un futuro mejor, donde las historias de opresión sean solo historias. 

Esa es nuestra elección y responsabilidad. Hacer, así, un futuro mejor, más entretenido, y más luminoso.

Muchas gracias y feliz día del libro. “

Palabras más, palabras menos; esta fue la presentación que hice de Crononautas, a propósito del Día del Libro, en el Colegio Mayor. Y fue todo un real gusto.

Detalles más adelante.