18

¿Es 18? Ha de serlo porque 19 se quedó en la bandeja de salida, sin salir nunca, atrapada sin salida; porque nunca se infló lo suficiente como para sacarla del horno, francamente.

1 – HECHOS. Un hecho es una ocurrencia más o menos observable intersubjetivamente. Que Led Zeppelin ha vendido más de 200 millones de discos, es un hecho. O que tenían cuatro integrantes que eran Robet Plant, Jimmy Page, John Paul Jones y John Bonham.

2 – OPINIONES. Un opinión es una impresión personal, incontestable y no sujeta a escrutinio alguno. Decir, por ejemplo, me gusta Led Zeppelin. O decir, por ejemplo, que no me gusta Led Zeppelin.

3 – CUIDADO con confundir unas con otras. Los hechos son interesantes, las opiniones suelen estar de sobra. Una opinión también tiene el mágico poder de cerrar una discusión. Por ejemplo, discutiendo sobre los méritos y/o lo sobrevalorado que está Led Zeppelin, uno dice ” a mi me gusta” y de ahí no tenemos para adónde ir. Me pasó el otro día, que dije que nada se me antoja más pasmosamente meloso e insufrible que un estadio lleno de gente coreando “Qué lindo que es soñar, soñar no cuesta nada” mientras algún dibujante pinta en vivo una tira de trazos simples sobre lo bella que es la vida y como se puede, siempre se puede. A mí, personalmente, la bilis y la vergüenza ajena (también conocida como “los monos”) me haría reventar de cada uno de los orificios de mi cuerpo. Causa de muerte: indignación ante lo cuqui que puede ser la especie humana. ¿Dónde está la palabra alemana para eso?

La cosa es que el otro día yo describía esta escena hipotética y uno de mis interlocutores, hombre harto más leído y erudito que yo, sin duda, va y me dice en voz baja “a mi me gusta esa canción”. Fin del asunto.

4 – LA PLAYLIST. Una vez que tengo el outline de lo que quiero escribir más o menos listo, hago una playlist con las canciones que me van a acompañar en el proceso de escritura. Porque no puedo escribir en silencio y porque, como es inevitable que lo que suena de fondo termine influyendo en lo escrito, procuro armar una suerte de banda sonora, a veces con el tema del texto, a veces simplemente para mantenerme despierto en las noches que paso de largo. Y a veces estas listas tienen una canción nuclear, una suerte de punto de fisión atómico de donde sale todo: espíritu, tema, inspiración, ánimo para seguir. La más reciente es esta:

No deja de impresionarme el diseño de sonido de esos juegos de 8-bits. Son el ejemplo perfecto de hacer mucho con pocos recursos. Esa de Duck Tales o cualquier Mega Man, pero en especial el 2, o cualquiera diseñado por Manami Matsumae.

5 – MANAMI MATSUMAE tiene, además, un disco que se llama Three Movements, y que es una suerte de banda sonora sin juego, o la banda sonora perfecta para un videojuego imaginario e inexistente.

5 – PLANETES. Por vez primera en mi vida, leí un manga antes de ver el animé. Me devoré los 26 capítulo de la serie de Makoto Yukimura y después de doce minutos del primer capítulo supe que la adaptación no era para mi. Entiendo las decisiones que hubo que hacer en términos de guión y perspectiva (y me parecen sensatas y necesarias para mantener una narrativa lineal en serie), pero buena parte del encanto de la serie estaba en su estructura medio errática e irregular, de esas que pretenden contar una historia sin pedir muchas excusas por desviarse o quedarse mucho rato en un lugar intrascendente. Como una buena novela.

6 – MAGNOLIA. Ahora que vivo en Providencia, mi pasatiempo es ver crecer las magnolias en el bandejón central de Los Leones. Providencia es una comuna extraña, donde la tercera edad es arrogante y empoderada y donde hay un cierto aire a perdición en algunas esquinas que me parece muy interesante. Es una comuna vieja y llena de secretos, más que los que puede tener, digamos, Las Condes, y ciertamente más que los de Ñuñoa, la bella.

7 – FINALMENTE enganché lo suficiente para leer The Ministry of Happiness y Aurorarama. Es probable que termine la primera antes que la segunda. La paso bien entre las palabras de Arundhati Roy. Me siento en casa con sus metáforas y sus giros, su humor indio y sus explicaciones, que están siempre traduciendo una cultura u otra. Le quiero. Veo sus fotos y la veo tan encanecida y con ojos tan de niña, como si su pelo fuera el retrato del Dorian Gray de sus ojos. Me gusta Arundhati Roy. Eso es una opinión.

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