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Una semana más y una lista más. El 100% de los siguientes apartados los fui juntando con el correr de los días en una nota del teléfono.

  1. Quince capítulos le toma a Darling in the Franxx dejar de ser un montón de fanservice y chistes de doble sentido, para volverse una serie cojonuda y con algo que decir. Sigue cargándole la mano al melodrama y al fan service, pero por ahí se deja ver una pátina de genuina desesperación apocalíptica. Le llegamos incluso a perdonar los clichés y las salidas fáciles (como retro explicar en flashbacks), pero tampoco es la serie de animé a recomendar del año ni muuuucho menos. Francamente no sé cómo llegué hasta aquí, pero bueno. No salí con las manos vacías.
  2. ∃! es mi símbolo matemático favorito de todos los tiempos. O la combinación de símbolos, en realidad. “Existe un único”… qué cosa más bonita que tener la certeza matemática de que para algo o alguien existe un único correlativo en el mundo. Ya tiene que haber una o varias novelas chulas que se hagan cargo del concepto. Ojalá haya alguna que lo haga con algún grado de elegancia.
  3. CUIDADO con la mentalidad twitterainstagramerasnapchatera de los trocitos y las miniaturas. Son formas de expresión que van limitando tu visión de mundo y no vaya a ser que un día termines escribiendo posteos de blog que sean solo listas de cosas.
  4. Esta es prueba irrefutable de lo que les decía la semana pasada sobre mi rotación musical:   unnamed
  5. CUIDADO (2) con el concepto de “placer culpable”, porque es una armadura que tu ego y tu persona no necesitan realmente. Si algo te gusta, te gusta y punto; no tienes que darle explicaciones a nadie ni decir que solo te gusta cuando quieres bailar o cuando estás triste o qué se yo. Mal que mal, la persona que baila también eres tú. A menos que seas un bailarín shamánico, pero en ese caso no creo que tengas placeres culpables.
  6. Los algoritmos son opiniones embebidas en código” dice Cathy O’Neil en Weapons of Math Destruction, pero yo la estoy citando del artículo “The quantified heart”.
  7. Más de dicho artículo, donde escriben Polina Aronson y Judith Duportail: “los aparatos y algoritmos le dan una materialidad robótico a lo que los antiguos griegos llamaron doxa: “la opinión común, el sentido común repetido una y otra vez, como una Medusa que petrifica a todo quién la mira”, como la definiera el teórico cultural Roland Barthes en 1975″-  y esa es otra de las cosas de las que hay cuidarse: la opinión de la mayoría (y de cómo nos inmoviliza).
  8. Aun más: “El coaching, la auto ayuda y la terapia conductista cognitiva se basan en la presunción de que podemos (y debemos) manejar nuestros sentimientos distanciándonos de ellos y observando nuestras emociones desde una perspectiva emocional. Estas apps promueven el ideal del ‘corazón manejado’ “.
  9. Está bien si tu corazón es un desastre; si te duele el pecho de la emoción y si te confundes y sientes que todo anda mal. Sentir que todo anda mal es el primer paso para que todo ande mejor; porque, hey, el mundo allá afuera ya es apocalíptico. Si no te da alergia, asco, o aquello que los alemanes llaman Weltschmerz es porque no lo estás viviendo bien – o porque has encontrado la felicidad en otras cosas.
  10. No eres una máquina, no existe una mejor versión de ti mismo. Tú eres tú y con eso basta. Si “love is love”, vos sos vos y no hay más. Lo otro es la charla retórica con la que quieren venderte un curso y meterte una idea en la cabeza: la idea de que existe un único (∃!) modo de vivir la vida, de que hay mejores y peores; y de que, mediante determinadas transacciones, uno puede dejar de ser de los segundos para pasar a ser de los primeros. P A T R A Ñ A S.
  11. Un poquito más del artículo: “Tal y como el nuevo estilista virtual de Amazon – el ‘Echo Look’ califica el atuendo que estás usando, la tecnología se ha vuelta el problema y la solución. Actualmente como la zanahoria y el palo, creando la suficiente auto-duda y stress para hacer que te provoques disgusto, al tiempo que te ofrece la opción de comprar una salida de este desagrado.
  12. Escriturales: terminé con el esqueleto de la penúltima novela, aunque me queda darle un par de pasadas antes de empezar a escribir como tal. Considerando que este año ya quedé empantanado dos veces en un capítulo seis, opté por pasar todos los dolores de cabeza con el boceto del argumento, detallarlo al máximo, para que así la escritura sea el acto de relajo y gozo que debiera ser. Detalles más adelante, siempre.
  13. Cuánta felicidad hemos escondido en esas canciones que nos gustan y que no suenan a cada rato ni en la radio ni en casas de amigos ni en el bar. El otro día escuché el combo Lying in the sun/Senza un Perche y viajé a casi dos años atrás, cuando veía The Young Pope y pasaba mis tardes tirado al sol junto al mar.
  14. A esta lista ya le están sobrando un par de apartados.
  15. La canción: cualquiera de las de arriba o, misterios del shuffle, Break My Stride de Matthew Wilder. Por el cover de El Símbolo, porque Bendis la usó en uno de sus primeros números de New Avengers (para que la cantara Luke Cage, de toda la gente) y porque sí.
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