De Cierres: Dos

Empezó hace cuatro años y era poco más que una serie de coincidencias que se convirtieron en un espacio que se convirtió en mi hogar. Un giro, una conversación y un chiste la bautizaron como Casa Castor. Y así le dije hasta el último de sus días, que fue el miércoles antepasado.

En cuatro años, fue también el hogar de todo lo que puede albergar un hogar: los triunfos más grandes, las alegrías más intensas, las decepciones más profundas, los superlativos más exagerados. Todo y de todo pasó por ahí, por esa esquina, por ese barrio, por el crepitar de la madera al subir la escalera acaracolada, por la sorpresa del techo alto y el ruido de las ramas contra la ventana. Ahora, que la noche está bien entrada, me pregunto si el viento que llega aquí, a nuestra nueva casa – la casa donde nos hemos decidido a construir un futuro con Elisa – ya habrá pasado hace unas horas por las ventanas del castor.

Siete años atrás, antes de que todo esto fuera ni siquiera un sueño, Jo me regaló un llavero de esos de Star Wars Lego. Pasaron tres años para que se volviera, oficialmente, el llavero de mi casa; y aguantó con estoicismo todos mis malos tratos, un par de olvidos, el roce constante junto a mil cacharros en bolsillos de pantalones y maletas. Recorrió miles de kilómetros, siempre llevándome la promesa del retorno a casa. A fines del año pasado, cuando las cosas estaban cambiando y tomando una nueva forma, con los primeros atisbos de la certeza de un cambio en el horizonte, el buen llavero empezó a sufrir. Del estado de la pintura, ni hablar, pero perdió una patita y luego la otra.

El día que recibimos las llaves, el día que cambiamos la cama, el refrigerador y toda la artillería pesada desde la que fuera mi casa del castor hasta la casa que compartimos con Elisa, hicimos un pequeño desvío, siguiendo una corazonada. Pasamos por la tienda Lego, a ver qué llaveros, tendrían, que modelos habría. Estaba dispuesto a traerme un Batman, que sería lo más probable, o algo de algún simbolismo improvisado en el momento. Pero, en su lugar, esperándome, estaba:

IMG_1105

Esta foto queda mejor con el minuto 1:12 del trailer de The Last Jedi, pero muchas cosas quedan mejor con el minuto 1:12 del trailer de The Last Jedi.

La gente de Lego ciertamente se ha esmerado en sus diseños y en darnos una noción de progreso. Esta casa les honrará y seguirá esa tradición. Porque en darle más profundidad y riqueza a la experiencia hemos encontrado el secreto para pasar por el tiempo felices.

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