Hay gente que ve el mundo en colores y gente que ve el mundo términos musicales. Personas a las que uno les cuenta algo y perciben en intensidades sinestésicas: les llega la sonoridad de las palabras o tienen saltos de imágenes que vienen de quién sabe donde.

Yo pienso y veo el mundo en términos de historias. Si alguna vez hemos conversado, se habrá dado cuenta que tiendo a decir “Eso es como una película de [género/director]” o “Eso sería una tremenda serie en X capítulos de [canal de cable/productora]” o “Casi como una serie de libros para adolescentes de [autor de dudoso pedigree]”. Usted me cuenta algo y yo me cuelgo de los detalles que brillan, que saltan entusiasmados diciendo “yo soy más que un detalle, yo soy la punta del iceberg, el comienzo de un viaje de destino desconocido”.

No sé muy bien cómo lo hace el resto del mundo para no imaginarse historias las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Pienso en mis amigos que componen música y – fuera de los que lo hacen basándose en relaciones matemáticas (por eso la matemática es tan relajante y nos da ese sentido de seguridad en lo absoluto – o de desazón ante lo incomprensible, según las destrezas de cada quien) – no me imagino cómo lo hacen. Si el proceso es como el de escribir/inventar, entonces verán en su mente las notas, las pondrán por escrito y sentirán la conexión con la nota anterior. Quizás vean un espacio vacío y sientan la necesidad de llenarlo, a veces con una nota directa y sostenida, a veces con una pirueta que dé mil vueltas antes de llegar al mismo punto.

Hoy choqué de cabeza contra “I Think of You” de Rodríguez. Todavía no veo Searching for Sugar Man, así es que la música me llegó libre de contexto. Y llegó con historias, con variantes; una canción para poner en los créditos de una película en la que los héroes han perdido todo, o para escuchar como anti-consuelo cuando se ha conseguido todo menos lo esencial. Una canción para disolver en agua y volver cuento; una canción para tocársela a un personaje y que este nos cuente una anécdota de su vida en la que se revelen sus ambiciones más profundas y/o la verdadera naturaleza de su carácter. Una canción para escuchar solo o con amigos melancólicos, porque está destinada a botarnos del presente y mandarnos a pensar en lo que dejamos atrás o  a recordar eso que todavía no nos pasa pero que queremos tanto que nos pase.

I think of you.

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