Cronohistoria: 3 – estirando el chicle.

Con todo el espaciotiempo a mi disposición, la pregunta era la misma que se hace Radiohead en The Bends: where do we go from here? Tenía esta idea de que el tiempo estaba en realidad congelado y que lo que los crononautas hacían era deslizarse por él como por una superficie sólida – de a poco se gestaba la idea de que el villano de la historia habría sido el responsable de este congelamiento – y para cambiar todo esto necesitaría de un artefacto mágico: una máquina Hyeronimus.

[Cuento corto: Galen Hyeronimus es un ingeniero eléctrico de la década de los 40, el término “Hyeronimus machine” se aplica a una máquina que no hace más que proyectar la voluntad de su usuario]

La máquina me garantizaba un viaje a 1949 (mejor un período sin Guerra Mundial) y, para explicar las reglas del viaje en el tiempo y presentar el mundo de los nautas – y al Nautilus – ya tenía boletos para el año 3025. Mil novecientos ochenta y cuatro es un año de especial significancia literaria – no solo por Orwell, sino también porque es el año en el que ocurre “El Napoleón de Notting Hill”, que es mi libro favorito de Chesterton y uno de los cinco que me llevaría a una isla desierta o a una sala de espera infinita. Además, es el año de Thriller (el single), Like a Virgin; también de Calles de Fuego y la segunda Indiana Jones. Aunque, en un mal pronóstico para las relaciones padre e hijo, es el año en que muere Marvin Gaye :/

-También y en un gesto que no tiene ningún asidero en la realidad; es el año en el que, en mi cabeza, ocurre Blade Runner. La peli salió antes y está ambientada después, pero algo hace que la asocie con ese año. Ni siquiera es la primera vez que la vi. ¿Quizás es que la peli pasa en Los Angeles y ese fue el año de las olimpíadas en Los Angeles?

Con tres puntos ya se puede armar una figura geométrica,y con cuatro (tenía muy presente la noción de El Fin del Tiempo) ya se pueden trazar bisectrices. Y así emergió la más básica de las texturas:

This slideshow requires JavaScript.

Es en el primer boceto, ni bien se nombra a Max Arcadio, que aparece por primera vez el nombre del protagonista. No más X, ahora existe un tal Mondrian Modric. Mi caligrafía es tan mala – en parte por un acto de inseguridad criptográfica: desde chico para que nadie leyera mis cosas procuraba escribir más o menos ilegiblemente – que ahora no doy con la palabra que lo define. Dos veces en el primer bosquejo argumental aparece “Mondrian Modric” seguido de lo que parece ser “supersimio”, pero que ya nunca sabré qué era.

La primera estructura tiene seis partes.

  1. Se sabe que el viajero ha muerto. Se envía un equipo de extracción.
  2. (3025) – al no encontra el cuerpo, el equipo consulta con el fundador de los Nautas.
  3. (1984) – tras re-revisar la escena del crimen, el equipo encuentra una pista en un VHS, con una invitación al final del tiempo.
  4. Un recuerdo personal… [hey, eso es lo que dice]
  5.  (1949) Para rastrear el fin del Tiempo, los nautas necesitan una máquina Hyeronimus.
  6. (∞) En el Fin del Tiempo, X y su padre tienen una última conversación. Advertencia sobre Arcadio y se revela quién es el compañero de X.

 

Esta es la parte del proceso en que la idea original se estira, como un chicle, con la esperanza de que cobre forma y consistencia. Son los primeros pasos exploratorios en el mundo ficticio y si bien el ejercicio es importante para descubrir el argumento; lo mejor que puede pasar es descubrir algo más sobre los personajes, o traerse de vuelta una pepita como esta, que está en la descripción del primer capítulo:

“1: Mondrian Modric, (supersimio?), mirando sobre la estatua de Max Arcadio, cientos de años después de su muerte. Arcadio vive en la conciencia electrónica del Nautilus”.

No pasó nada con eso de que Arcadio fuera la conciencia de la nave, pero la imagen de Mondrian mirando la estatua (que ya podía ver en un parque dentro de la nave) fue el primer vistazo real al mundo que se estaba formando. Con ese atisbo, era hora de parar la historia, y acercarse a saludar al muchacho junto a la estatua. A ver qué tenía para contarnos.

Advertisements
Tagged

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: