La Guerra de las Galaxias

la guerra.jpg

No me acuerdo cuantos años tenía cuando mis papás me llevaron al cine por primera vez. Fue en el cinerama de la Alameda, creo, donde ahora hay una Lápiz López cerca del metro Santa Lucía. Ni siquiera puedo rastrear el año, porque El Regreso del Jedi la estrenaron el 83 en Estados Unidos, pero las películas se demoraban en llegar por estos lados. Seis meses, a veces más. También, como no existía el video casero, las reestrenaban más a menudo, y El Regreso del Jedi tuvo reestreno el 85. Quizás ahí fue. El año del terremoto. Mis dos primeros recuerdos confiables : el terremoto de Febrero y estar en una sala oscura, viendo una película con subtítulos y naves espaciales.

Al final del primer acto, los rebeldes se reúnen y Mon Mothma, el general Madine y el almirante Ackbar nos explican el plan de ataque para acabar con la estrella de la muerte, y de paso con el emperador. Many Bothans died to bring us this information, dice Mon Mothma con cara de ser una mujer que no se ha reído nunca. En ese espacio, mi papá aprovechó para explicarme en susurros más o menos qué había pasado y de qué se trataba el plan de ataque de los rebeldes. Otro de esos meta-cruces entre la realidad y la ficción.

Image-0-Header1-2400x1200-524368226854.jpg

Mon Mothma y el General Madine. El nombre me lo sabía por su juguete, que venía con su puntero como accesorio, para recrear en tu propio hogar las más entretenidas charlas tácticas.

La Guerra de las Galaxias existía desde antes en mi vida. Me llegaban juguetes para las navidades y yo tenía una conciencia más o menos clara de los personajes antes de esa primera vez en el cine. Recuerdo que, cuando mis papás fueron solos a verla (¿ellos el 83 y conmigo el 85?), le pregunté a mi mamá qué pasaba (hablaba, así es que el 85) al final de la película y mi mamá me dijo que Luke se volvía algo como Yoda. Así es que a la salida del cinerama le dije que cómo era eso, porque Luke no se había vuelto chico y verde  – que era mi definición de ser como Yoda, por esos años.

-No, te dije que se volvía un jedi – me dijo mamá.

Pero yo estoy seguro de que me dijo que como Yoda.

Entré a la primera gran saga de mi vida por el final, como lo haría con casi todos mis cómics y series. Quizás por eso me cuesta tanto contar una historia linealmente. Además, el impacto de cada película tiene un peso distinto en mi vida. La Guerra de las Galaxias, la primera, es una película de domingo por la tarde en casa de mi abuela. De pensar en ese beso medio cuneteado que se dan Luke y Leia, y de escuchar a otras mujeres decir que la princesa era “bonita”. Es una película que me genera lo mismo que la palta de las onces de domingo: bien de vez en cuando, pero no me desquicia.

El Imperio Contraataca es Otra Cosa. Es la película que me inculcó el concepto de que entrenando uno podía mejorarse y lograr cualquier cosa. Es la película por la que me quedaba dormido tarde las noches de domingo, y por la que mis papás accedían a llevar el enorme televisor en blanco y negro desde el living hasta mi diminuta pieza, para que pudiera verla acostado. La primera película que vi en la cama – acto fundacional tanto más importante que la primera peli en el cine. Durante la dictadura pasaban tantos comerciales en el Canal 7 que la película la daban en dos partes (!!). La primera parte terminaba con ese ensueño de Luke en Dagobah en el que mata a un Darth Vader que termina siendo él mismo y de ahí empezaba Zoom Deportivo. La segunda parte comenzaba el domingo siguiente, con un “escenas del domingo pasado” y la repetición de esa escena medio surreal. Quince años antes de leer a Boris Vian, lo metafórico y lo literal se me entremezclaban en esa imagen y había semanas en que estaba convencido que todo era una alucinación y otras en las que pensaba que realmente en algún árbol de Dagobah tiene que haber quedado un cadáver de un doble de Luke con armadura de Darth Vader. Para siempre me quedaría lo literal amalgamado con un poco de metáfora y viceversa. Y hasta el día de hoy me pregunto qué carajo habría pasado si Luke le hubiera hecho caso a Yoda y hubiera entrado sin armas. En serio, esa es mi pregunta Star Wars.

Porque ahora les decimos Star Wars. Pero me adelanto un poco.

Mi mejor regalo de navidad fue un error. Mis papás fueron a la desaparecida SPEC a comprarme, según ellos, las películas en un lindo box set. Se equivocaron y volvieron con la banda sonora de las películas en un lindo box set. Ha sido la única vez que me han dado exactamente lo que quería sin que lo tuviera que pedir e, irónicamente, se deshacían en disculpas mientras yo estaba más feliz que nunca en navidad. Era el 93 y de a poco nuestra dinámica familiar se empezaba a mover con ese tipo de altibajos y desencuentros.

El 97 llegaron las ediciones especiales y fuimos al cine de los cobres de Vitacura, donde hoy está la Amanda, y las vimos todas. Era la primera vez que veía La Guerra de las Galaxias y El Imperio Contraataca en pantalla grande y en vez de disfrutar la experiencia a concho me dediqué a fijarme dónde era que estaban esos cambios. Privarse del disfrute por fijarse en detalles es lo que dice el escudo de armas de mi adolescencia.

El 99 yo estaba con depresión clínica y La Amenaza Fantasma no hizo mucho por mejorar las cosas. Los meses de espera previa sí. Entre especulaciones y rumores, pasaba mis horas de obsesión compulsiva averiguando detalles de la película que se venía, y como el marketing de Lucasfilm era distinto entonces, y como mis papás estaban demasiado ocupados separándose para darse cabal cuenta de lo que pasaba con su tarjeta de crédito, Amazon me trajo cosas como el storyboard completo de la película antes de que esta saliera. La fui a ver al cine un número de veces que solo se justifica por la depresión clínica y quizás si hubiera estado en mis cabales habría sido el fin de mi relación con la trilogía. Pero no.

tpmcontinuity1.jpg

La peluca espantosa y los errores de continuidad bastaban para querer vivir un poquito menos.

El 2002 cuando los clones atacaron yo ya no estaba con depre. Fuimos a verla con mi amiga Pamela a la función de estreno del miércoles a medianoche al cine del Alto Las Condes y fue tan intrascendente como ir a ver una comedia romántica con Kate Hudson. Tres años atrás, en el reciéninaugurado Hoyts de La Reina, había habido filas de pisos enteros de gente para la función del jueves en la tarde. El nerviosismo y la expectación eran tales que, durante la tanda de trailers y comerciales, cuando apareció la infame llama de Bellsouth, el cine entero coreó, cual gremlins, el “Llama, llama. Uno, ocho, uno. Llama, llama”. El 2002 había silencio absoluto, nada de filas, y espacios de sobra en el cine. La vi solo esa vez y, ya más sano de mente y espíritu que hace unos años, salí diciendo que era bien mala. También salí diciendo que quizás una película con Anakin y Obi-Wan como detectives a lo Arma Mortal quizás quizás podría funcionar. A mi amiga le gustó. Pero para la microeconomía es un lince mi amiga.

El 2005 la cola en el Hoyts era menos larga, pero algo de cola había. Y eso que era viernes. Quizás porque en el Hoyts siempre hay cola porque ponen las películas muy juntas en la parrilla y mientras uno está sentado en la escalera la gente del aseo se está turbomatando por que no queden muchas palomitas en los asientos y el aroma a Lysol impregne todos los rincones del templo del séptimo arte. Fui con una novia con la que no me acuerdo si había visto la trilogía original, pero creo que no. Tengo hartas lagunas en la memoria de mi relación con esa novia. El complejo turístico de mi autoestima se basa en zonas lacustres como esa. Fuimos y resultó que estaba buena. Estaría mejor si durara media hora menos y si Hayden Christensen supiera actuar, pero no tiene sentido pedirle peras al olmo. Terminamos bien lo que habíamos empezado tan mal. Adiós a la trilogía que nos regaló la palabra “precuela”, y de paso un mundo de personajes insufribles.

A mitad de 2013, mi buen amigo Gonzalo me pregunta “¿Y, ansioso por la nueva Star Wars?” y yo “Nah, después de la trilogía anterior me da lo mismo”, con toda honestidad. La facultad crítica que me había abandonado el 99 volvió a cobrar sus impuestos. “Pero es JJ Abrams”, me dijo mi amigo, y después dijimos, medio a coro “lo que significa que no va a ser mala, pero nada espectacular”. Fin del asunto.

Este año, yo iba por la vida con toda la tranquilidad de un mono que se baña en aguas termales.  Y mi actitud ante la nueva Star Wars era la misma: “La, la, la”. Cuando supe que Abrams iba a usar más maquetas y disfraces que efectos enteramente computacionales, algo en mi cabeza hizo “tink”. Como un piano, o como el sonido con el que empieza el segundo trailer de Force Awakens.

Tink.

Después vi el segundo trailer y lo que se despertó no sé si fue la fuerza, o la compulsión o siquiera la costumbre; pero ahí estaba yo, buscando entradas para la preventa. Odio las preventas. Son parte de todo lo que está mal con el mundo y la sociedad moderna, pero a menos de una hora del lunes en que pasaron el trailer, ahí estaba yo, con entradas para el domingo, porque antes iba a ser imposible encontrar asientos buenos, en imax, y toda la cosa. Después pensé “Ni cagando me voy a aguantar hasta el domingo sin saber qué pasa”. Entradas para el jueves. Listo.

Después me hice una carpeta en el escritorio del notebook, donde fui poniendo los trailers. Después descubrí que no era el único que creía que el mix de música del segundo trailer era un pequeño pedazo de cielo y lo guarde como archivo de audio. Usando la vieja técnica de la caja misteriosa, JJ Abrams y el departamento de marketing de Disney/Lucasfilm lo hicieron todo bien. Dijeron “no va a haber más trailers” y de inmediato empezaron a salir, cada dos días, cada tres días, spots con material nuevo mezclado con material antiguo. Muy poca información disfrazada como mucha información. Lo mejor de dos mundos. Una meta-referencia a la película misma, que trata de unir dos eras. De ser homenaje y a la vez avanzar la historia. Star Wars postmo.

Mañana vamos a ir a verla con la Cata y el domingo se nos suma mi mamá. Porque esto siempre ha sido un asunto familiar. Con Cata vimos la trilogía original en Abril, en un fin de semana de playa que terminó siendo un fin de semana de Star Wars en la playa. Le quise presentar las precuelas pero no pude. En verdad quise. Puse los tres archivos en una playlist en el computador y me puse a pensar qué secuencias sería bueno ver y qué cosas tendría que contarle y si acaso podríamos ver el Episodio III entero porque no es tan malo… y aun así la pega de edición resultó imposible. No las vamos a echar de menos – aunque un joven héroe las editó para volverlas más pasables (La Amenaza Fantasma pierde una hora de duración y gana un mundo en coherencia), aun así es mucho.

En estos veinte años desde que fuimos por primera vez al cine como familia la gente dejó de decirle La Guerra de las Galaxias. Más marketero, más rápido, más fácil para el diseño de logotipos en juguetes y merchandising; con todo, y para todo mi gusto por las cosas en su idioma original, algo se pierde cuando hablo de Star Wars. Star Wars son los juguetes Kenner musculosos de principios de los 2000, Star Wars son las acrobacias imposibles de Ewan McGregor contra Cristopher Lee, Star Wars tiene un gustillo metálico a Internet, dinero y descargas piratas. La Guerra de las Galaxias, en cambio, tiene el color amarillento del plástico gastado de los juguetes originales, el sabor de las tardes al sol jugando con un Millenium Falcon prestado, y un toque especial, privado, de saber que en mi casa las referencias a ewoks, tauntauns y jawas eran algo que no estaba en todas las casas.

Mañana voy a ver la nueva Star Wars, y el domingo voy a ver la nueva de La Guerra de las Galaxias.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: