(A todo esto, la semana de pensar en la muerte prematura y los autores queridos terminó con mi encuentro cara a cara con The Pale King en una librería de Santiago. Era el último ejemplar, en inglés, y estaba, oh ternura, al lado de dos copias de Freedom, de Franzen. Lo tomé entre mis manos y salí corriendo – La Librería Antártica se ha puesto las pilas con sus libros – y cómics – en inglés, y es de las cosas que me hace sentir una mínima cosquilla de la palabra “progreso”)

Ni bien terminé la traducción que me tuvo ocupado – de alguna forma u otra – desde el verano, empecé a escribir y revisar un par de cosas pendientes esta semana. Una novela ya tiene primer borrador y con la otra estoy intentando, finalmente, practicar la escritura por capas. La primera es un bosquejo horrible, que funciona para sentar las bases del mundo y dejar más o menos en claro algunas cosas sobre los personajes. Funciona además para ayudarme a descubrir la historia – hay cosas que solo puedo saber cuando las estoy escribiendo, ya sea en mis apuntes a mano o en los borradores en el teclado; así es que me estoy dando el espacio para poder descubrir el mundo de la historia una, dos, tres veces antes de dar con algo a lo que llamar “primer borrador”. Del trabajo de traducción salí con un gusto especial por las notas al pie y un uso un tanto excesivo de los guiones – como este – que no son parte de la gramática del español como tal, pero que son tanto mejores que usar una simple coma. Es una herramienta más la verdad, y mientras más herramientas uno tenga en esto, mejor. Sin ponerse tan posmoderno tampoco, es mejor la gente que hace poco muy bien y con técnicas limitadas que la gente que pega y pega y pega y pega cosas en la página. O, en definitiva: es mejor ver a Johnny Ramone tocar los mismos dos acordes en la misma guitarra por dos horas que ver a The Edge cambiar de guitarra para cada puta canción. The Edge: sabemos que no eres bueno, y cambiar de guitarra cada vez no te hace mejor.

En otro plano de la noticia, volvió el Doctor. Y en qué forma. El puro cold open del primer capítulo se sintió mejor que varias temporadas pasadas. Moffat está haciendo lo que sabe hacer mejor: conectar historias antiguas, apoyarse en  la historia de la serie; modificar más que crear de la nada. Y está muy-muy bien. Vamos a ver si logra mantenerlo una temporada entera.

Desde que ví The Thick of It  que no puedo ver a Capaldi como otra cosa que no sea Malcolm Tucker ; pero disfruto igual con su interpretación – y espero que se quede un rato más. Le va a venir bien cambiar de companion pronto.

En OTRO plano de la noticia: la página de Wikipedia para la película de Viaje a las Estrellas es monstruosa. De esto me enteré hace poco y la tuve que revisar y aquí está. Tiene, incluso, un cuadro comparativo que detalla los costos de cada uno de los sets de la película. Cosas como esta hacen que los trekkies tengan la reputación que tiene, pero bien por ellos, francamente.

En otro plano de la noticia: Leí lo que va de Deadly Class de Rick Remender y Wesley Craig y me pareció entretenida y liviana, y buena. Un poco como The Umbrella Academy hace unos años – un intento de hacer los X-Men mejor que los X-Men. De harto drama adolescente y harta acción, y con la libertad del cómic de autor en el que todo puede pasar, la serie está entretenida. El arte de Craig es una exquisitez en sí, sobrio y estilizado, con un toque de Tim Sale, y mucho de Matt Wagner, mueve la historia con el dinamismo justo.

En el apartado “leyendo” – avanzo rápido por “Spook Country”, que es el libro de William Gibson que viene después de “Pattern Recognition”. De frases cortas y capítulo ídem, me tiene pasándolo bien, y siguiendo con atención sus personajes y estructura de toque muy breve. Pattern Recognition tenía a su Cacey Pollard como protagonista bien definida y querible, y acá Hollis Henry llena un poco su lugar, como la investigadora principal, pero el ritmo de la novela necesariamente genera más distancia con los personajes, los que a veces se sienten como poco más que vehículos para las distintas perspectivas que el autor quiere confrontar – la novela como un disco petri donde uno suelta media docena de microbios y se sienta a ver qué pasa. Pero es un experimento gratísimo de contemplar y uno que Gibson sabe ejecutar bien.

En Spook Country una de las hebras de la historia trata con la Realidad Virtual.

Y la Realidad Virtual está a un año de propagarse en masa.

Detalles más adelante.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: