La Presentación

3

“Ese señor de las fotos se llama Steve Roberts. Y esa es su bicicleta. Por allá por el año 1991, el señor Steve Roberts se decidió a construir una bicicleta que, si bien no era una máquina del tiempo, le permitiría viajar por el mundo y vivir conectado con la civilización, usando tecnología de punta, conexiones satelitales y procesadores computacionales. Su último modelo tenía, además de un procesador de 60 KILO bits y un disco duro de 80 megas, un casco con sensor infrarrojo, una cámara de fotos y un toca CDs. Era, básicamente, un iPhone con ruedas, pero el señor Roberts no pensó en ningún momento que la tecnología lo iba a dejar atrás o convertir en algo inútil y obsoleto. (No nos olvidemos de él).Naut

Por otro lado, el año 99, Warren Ellis escribía un cómic que se llama The Authority y en él salía una nave como esta. Una especie de transportador espacial capaz de albergar vida y viajar por el multiverso. Desde El Arca de Noé en adelante ha habido naves así, que sostienen grandes tripulaciones o casi ciudades enteras. Pero esta de aquí es la influencia principal del Nautilus, la nave que es la base de los Nautas, y en especial de los Crononautas. Además, en otro cómic del mismo señor Ellis, uno de sus personajes dice “Es un mundo extraño. Mantengámoslo así”, que es el lema secreto de los Nautas.

CRONONAUTAS trata, por supuesto, de viajes en el tiempo, pero, como todas las historias sobre viajes en el tiempo, habla más de su presente y su futuro que de la experiencia del viaje mismo. La Ciencia Ficción tiene eso, y es por eso que algunos de sus autores prefieren que le llamen “Ficción Especulativa”. La Ciencia Ficción no intenta predecir el futuro, sino que extrapola algunas cosas del momento presente. Y a veces, claro, termina prediciendo, como lo hiciera Verne en De La Tierra a la Luna, o en las 20,000 Leguas de Viaje Submarino – de donde, incidentalmente, viene el nombre del Nautilus. 

Hablemos, entonces, del Futuro.

El. Futuro. 

Hay un momento en que Mondrian Modric, el intrépido héroe de Crononautas que lleva el apellido de un jugador del Real Madrid y el nombre de un académico de una novela de Alessandro Baricco, llega al año 3025 y desconfía de todo lo bien que están las cosas. Por otra parte, su compañera y casi-amiga (al menos hasta ese entonces) Lidia Moreau, se siente en casa en ese mundo ordenado y aparentemente perfecto. Para Lidia, que viene de un futuro aún más distante y ordenado, esto es normal. Para Mondrian, que nació en el siglo XX (como yo, y más bien cerca de ustedes) esto es algo más bien irregular y extraño.

Hacia el final de la novela (y no vamos darle spoilers a nadie que no se la haya terminado, pero bueno estaría que se la fueran terminando) ambos, Lidia y Mondrian, deben decidir si acaso volver a su futuro, que es perfecto, pero que está basado en una mentira, o quedarse y cambiar el presente, quizás por uno con más problemas, pero uno que sea más de verdad. No es una decisión fácil. Uno no podría culparlos por elegir uno u otro camino.

No es nuevo esto de los futuros ideales. La palabra UTOPIA apareció por allá por 1516 en el libro de Thomas More del mismo nombre, y la hemos seguido viendo en leyendo en manifestaciones tan dispares como La Máquina del Tiempo de H.G. Wells, los Supersónicos (y Futurama, su nieto más reciente) o en Mass Effect. Como una utopía supone una sociedad perfecta en la que todos trabajamos como comunidad y en donde todo está bien, y como en toda historia algo tiene que pasar, cuando contamos historias de la utopía (que si bien es perfecta, es bastante fome – porque un estado perfecto no tiene esa chispa de lucha que nos hace humanos) siempre algo no anda del todo bien. En La Máquina del Tiempo, algo siniestro se esconde bajo la superficie de la tierra; en Mass Effect el concilio galáctico no acepta del todo a los humanos; y Futurama es una comedia sobre un individuo imperfecto adaptándose a un mundo perfecto. Quizás sea por esto que la cantidad de arte, literatura, películas y juegos de video que se enfocan en la DISTOPIA es tanto, tanto mayor que la de las creaciones que exploran un mundo perfecto.

dysto 1

No deja de ser interesante que la palabra DISTOPIA aparezca recién por 1818. Por 300 años solo pensamos en un futuro mejor, antes de empezar a temer, y cada vez más, a la posibilidad de que no solo sea imposible conseguir ese futuro soñado en que todos seamos amigos, sino que es muy probable que sea todo lo contrario. Los futuros distópicos vienen con estados totalitarios, con la tecnología usada en contra de la humanidad, las máquinas lo contaminan todo, los gobiernos nos dominan a todos. Desde Blade Runner a Divergente, desde Final Fantasy VII a cualquiera de los Resident Evil; y desde La Máquina del Tiempo (porque sí, sorpresa, la utopía no era tal) hasta La Broma Infinita de David Foster Wallace o Synco, acá en Chile, del buen Jorge Baradit. Ejemplos hay por montones y van a seguir habiendo, porque, como humanos, necesitamos vencer enemigos inmensos, necesitamos contarnos las historias de cómo revertir nuestra situación, como dar vuelta los partidos que creemos por perdidos, y como lograr lo imposible. Y he ahí el valor de las historias. Como dijera G.K. Chesterton:

Los cuentos de hadas no son importantes porque nos dicen que los dragones existen. Los cuentos de hadas son importantes porque nos dicen que podemos derrotar a los dragones.

El problema con el exceso de distopias, creo yo, está en que, de tanta distopia, de tanta avalancha de futuros en que los aliens llegan a la tierra y nos encarcelan a todos; de tanto creer que algún día nuestros teléfonos van a cobrar vida y nos van a torturar por no haber sido capaces de tenerlos cargados todo el tiempo; de tanto leer/ver/jugar a que estamos atrapados en alguna especie de laberinto del que no podemos escapar sino enfrentándonos en competencias o reality shows, podemos terminar por creer que no hay más que eso. En CRONONAUTAS hay un futuro ideal, que esconde un engaño, y la verdad de las cosas está en un punto medio. Nada es taaaan terrible, y nada es taaaan maravilloso como parece ser. Hay puntos medios, hay distintas realidades posibles distintas y hay, sobre todo, la esperanza de cambiar y conocer estas distintas realidades.

Pasa, en la vida, que si uno escucha un solo tipo de música, o lee un solo tipo de libros, después le cuesta un poco escuchar o leer otras cosas. Pasa también que si se acostumbra mucho, termina rechazando lo que es distinto a lo que uno acostumbra leer. Por esto, es importante siempre estar atento a lo que es diferente. Por esto es importante leerlo y acercarse a aquello que no es precisamente como todo lo que hemos visto, y hacerlo con los ojos bien abiertos y la mente bien despierta.  He ahí el poder de los libros y de las historias. Nos permiten experimentar y vivir las vidas de los otros, dan al pie para que imaginemos otros mundos. Mundos que pueden estar a años luz de distancia, o perdidos en un pasado muy remoto. O simplemente en la cabeza de la persona que tenemos al lado. Las historias, y los libros que las contienen especialmente. Porque, siendo honestos, las películas tienen  que durar dos horas u hora y media y por eso terminan contando siempre la misma historia. Lo mismo pasa con las series, atadas a su duración y formato. Pero los libros no. Un libro puede tener 60 páginas o 1000. En un libro los personajes principales pueden desaparecer en cualquier instante, o pueden tener que tomar decisiones que re-escriban completamente el curso de la historia.

Lo que nos lleva a Mondrian y Lidia, en algún momento del futuro, teniendo que decidir qué hacer. 

Los que nos lleva a nosotros, aquí y ahora, que aún podemos pensar qué futuro queremos tener. 

Lo que nos lleva de vuelta al señor Roberts y su bicicleta. Al genio humano de la invención y al gusto por construir y crear cosas. Para después guardarlas, como en un arca de Noé o en el Nautilus 3.0. 

Lo que nos lleva al cómic del señor Ellis y su nave gigante. Porque fue el señor Ellis quien dijo  primero “Es un mundo extraño. Mantengámoslo así”.

Porque la humanidad está llena de cosas que son preciosas de la forma más extraña. Porque lo raro y lo complejo se juntan, y donde hay muchos tipos de belleza. Y también porque, en medio de una avalancha de narraciones distópicas, de corredores de laberintos y de juegos del ocio, sueño y hambre, bueno es que pensemos no sólo cómo triunfar ante esa desesperanza, sino también como construir un futuro mejor, donde las historias de opresión sean solo historias. 

Esa es nuestra elección y responsabilidad. Hacer, así, un futuro mejor, más entretenido, y más luminoso.

Muchas gracias y feliz día del libro. “

Palabras más, palabras menos; esta fue la presentación que hice de Crononautas, a propósito del Día del Libro, en el Colegio Mayor. Y fue todo un real gusto.

Detalles más adelante.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: