Marmota.

[Se me olvidó mencionar quizás lo más importante. El podcast de Scroobius Pip se llama “Distraction Pieces”.]

[Otra podcast: The Infinite Monkey Cage – BBC4, y una mirada humorística a temas científicamente muy serios. Hay que tener un buen interés en la ciencia dura y una buena tolerancia al acento inglés para escucharlo.]

[[No sé en qué momento nos vendieron esa cuchufleta de que el acento inglés es tan bonito y el tejano tan feo. Dios.]]

Hoy vi, de principio a fin y sin interrupciones comerciales, Groundhog Day. Esa misma, con Bill Murray, Andie McDowell y la canción de Sonny y Cher sonando siempre. Dirige Harold Ramis (cazafantasmas favorito) y por qué es que esta película no aparece siempre en la lista de mejores películas de todos los tiempos. Será porque se plantea como una comedia… pero como comedia se hace cargo de temas hartos más serios y existenciales que una pila de dramas tópicos para la posteridad. Con gags y con montajes y todos, tiene uno de esos guiones que funcionan como reloj, y que funcionan según el reloj: cinco minutos de premisa, veinticinco de peripecia. Crisis a la media hora, crisis más profunda a la hora, comienzo de redención a la hora y cuarto, límite de la redención y [ehem] expiación con el padre a la hora y media, cierre feliz y realizado en los diez minutos finales. Da gusto y no tiene desperdicio. Recomiendo verla, no como la película que siempre está en el cable, sino hacerse el tiempo para sentarse frente al televisor, sin el teléfono cerca o con alguien que le haga a uno mantener el teléfono lo más apagado posible; y hacerse también la idea de que uno va a ver una Obra Maestra del cine. Con esa predisposición, se goza tanto más.

La diferencia entre Groundhog Day y…digamos una comedia como Bruce Almighty, es que en las comedias de Harold Ramis la premisa sobrenatural no es nunca más de la mitad de la película. La idea no es contar una anécdota y explorar un “Que pasaría sí…”, sino que el “que pasaría sí…” funciona como catalizador para una experiencia humana. Y, de paso, sus personajes son humanos, con profundidad y dimensión, porque, en el fondo…

My characters aren’t losers. They are rebels. They win by their refusal to play by everyone else’s rules.

Y ese es el mantra para esta semana, amiguitos.

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