Perder

Hoy volvimos a perder un partido de liga. Se supone que en esto del deporte, en esto del juego, lo más importante es la derrota. La victoria es una cosa que va, viene y que por lo general tiene que ver más con una coordinación y práctica que con una experiencia emocional. Se supone que el juego nos prepara para lidiar con la derrota e, idealmente, nos enseña a ser magnánimos en la victoria.
Mi equipo de los miércoles tiene harto eso de ser mágnanimos en la victoria. Ganamos cuatro campeonatos seguidos y siempre tenemos pinta de favoritos. Todos nos quieren ganar, y todos sienten que ganarnos es un hito. Este no ha sido nuestro año, si bien salimos segundos el torneo anterior, pero ese campeonato la curva de rendimiento tiene más cara de resbalín aún.
El punto es que nos las hemos ingeniado para perder e ir más allá de la derrota; para no sacar triunfos morales de ningún tipo y construir un espacio, tanto pre como post partido que hace que incluso el partido sea irrelevante. Creo que la camaradería y el sentido de comunidad que nos une trasciende al juego y hoy, tras un partido con muchos errores colectivos y donde un rival supuestamente menor se las ingenió para ganarnos con claridad, lo que sentí fue una quiebre de la importancia del juego mismo. Lo que yo aprendí de la derrota fue que el juego no importa.

La inmensa mayoría de las películas de deportes se centran en el triunfo y he ahí su problema. Tenían a bien los griegos asimilar la victoria con la apoteosis, porque la victoria no es humana, la victoria quema aquello que tenemos de falible y nos inmola en una simpleza que trasciende a nuestras limitaciones. Pero el fracaso no. El fracaso nos une, nos humilla en el mejor de los sentidos, nos reduce al denominador común desde el que es más fácil mirar al otro como a un par y decir “Esto no importa” o al punto donde podemos empezar a construir desde otro lado.

Hoy perdimos, y no estuvo bien. Pero todo lo demás entorno a la derrota estuvo bien. Las conversaciones previas, los tragos, los amigos. La sensación de solidaridad sin frustración después de los minutos de frustración. Quizás, de nuevo, cuando Camus decía que el fútbol le había permitido ver lo mejor de los hombres no se estaba refiriendo a lo que pasa en la cancha.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: