Esa es mi canción de créditos finales por estos días. Para entrar en mi estado mental se requiere escucharla por lo menos veintisiete veces en  cinco horas, dos días seguidos, lo que tampoco es taaaaan difícil, porque el pulso sencillo hace que uno la pueda escuchar en Repeat1 por horas pues el comienzo se agolpa con el principio de modo tal que uno deja de preguntarse qué carajo está escuchando y entre en el estado de repetición zen que se parece tanto tanto al Nirvana.

Sigo pensando en Brazil, que me demolió dos veces esta semana. Me demolió el golpe de sentirme encariñado con tal o cual personaje y más apesadumbrado por el fondo que maravillado por la técnica del final; y me demolió el contraste entre mi primera y segunda impresiones. En este segundo caso, “demoler” cobra ciertas connotación positiva: para construir sobre ciertos terrenos hay que deshacerse de la estructura que los cubría antes.

Hoy perdimos con el Invencible Rojo y fue quizás la derrota más deliciosa de mi vida. No porque me gustara perder sino porque después, en el asado del equipo, la derrota misma cobró tal irrelevancia que una cierta escala de perspectivas se quebró en mi vida y pude ver todo desde un poco más atrás. Pude, por un segundo, sentir simultáneamente como el fútbol es lo más importante y lo menos importante. Entré a la dicotomía desde el lado de lo más importante, experiencié la relación diferencial entre los dos términos y salí por la puerta de lo menos importante. Y salí con una sonrisa. Con la que escribo ahora.

El pianito ese sigue: tutututum tututututum

Cuando era chico y era más viejo y más miedoso pensaba que no me gustaría hacerme un tatuaje porque nunca iba a encontrar algo que me representara por siempre, un ícono que fuera tan válido a mis diecinueve como a mis cuarenta y nueve. Ahora pienso que me gustaría, en algún lugar del pecho, llevar las palabras mágicas “ASA NISI MASA”. En 8 1/2 de Fellini son las palabras que hacen que las imágenes se muevan: el pequeño Guido las repite para que la mujer del cuadro se mueva y les muestre el camino al tesoro. Y claro, son la jerigonza de ANIMA es “alma” en italiano.

Era un tipo listo ese Fellini.

El pianito ese sigue: tutututum tututututum

El pianito ese puede seguir por siempre.

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