De la cultura de la basura: The Bling Ring (2013)

The Bling Ring comienza con una dedicatoria a Harris Savides, el director de fotografía que falleció cuando la película estaba en postproducción. Y uno termina The Bling Ring pensando que el Sr. Savides es quizás quien mejor hizo su pega.

The Bling Ring va de lo siguiente: a un grupo de jóvenes adolescentes y acomodados-pero-no-millonarios-del-1% les da por meterse a robar artículos de lujo a las casas de celebridades de Hollywood, aprovechando los momentos en que se sabe que estas están lejos, y también aprovechando el ridículo nivel de seguridad de estas mansiones. La película está basada en hechos reales, y al poco tiempo de ver la dedicatoria, el generador de caracteres nos informa que el guión se basa en un artículo publicado en Vanity Fair. Esto mientras los créditos de inicio salen y la banda sonora explota en la fantástica “Crown on the Ground” de las Sleigh Bells.

 

La película entera es como una canción de las Sleigh Bells: vacía, ruidosa, efectista. Tratando de fusionar forma con fondo (o con la falta de, en este caso) Sofía Coppola se esfuerza para representar un caso absolutamente frívolo, superficial, y de escaso interés o tensión humana o dramática de cualquier tipo. Los artículos de Vanity Fair se leen rápido, las canciones de las Sleigh Bells duran tres minutos. The Bling Ring dura una hora y media.

 

Con otra fotografía y otro director, la película no sería más que material para telefilme. De hecho, hay un telefilme de 2011 con el caso, porque, francamente, la cosa estaba para eso. La hija de un productor de Lifetime o Hallmark lee la Vanity Fair del mes, le pide a papi que haga una película, le dice que todos están hablando de eso. El productor prende la tele y encarga una producción de poca monta. Todos felices. Noventa minutos con comerciales. Para qué más.

Pero no, aquí va Sofia Coppola al rescate de todo lo que es bueno en la vida intentando estrangular la frivolidad dándole un abrazo muy muy apretado…. y falla. La película, como un potrillo de piernas defectuosas, no consigue nunca ponerse de pie, y los noventa minutos son una sucesión de montajes y técnicas que no se sostienen como una unidad y que estaban, francamente, condenados de entrada. Es difícil pensar cómo esta historia podría haber derivado en una buena película (sin meterle muuuuucha mano al guión) y lo de Coppola es…, bueno, nos recuerda un poco a cierto errores de su padre. Por ejemplo, en su Bram Stoker’s Dracula, Papá Coppola también lanzaba una batería de recursos audiovisuales para tapar la falta de una propuesta coherente. Aunque claro, Papá Coppola tenía las espaldas cubiertas por un clásico del gótico inglés. Baby Sofía llega apenas sustentada por un artículo de magazine.

br01

Secuencia, francamente, cojonuda. Todo bien en el departamento fotografía.

No todo es malo en The Bling Ring, y Baby Sofia no hace todo mal. De hecho, hace muchas cosas bien. Tiene unos planos formidables (ojo con un plano general que cubre toda una secuencia y que es simplemente fantástico) y un montaje que por momentos consigue lograr su objetivo – Coppola llega acá, por momentos, a contar una historia de crimen con la misma factura técnica que Scorcese en sus películas de mafia. Quizás, solo quizás, lo que la directora está intentando decirnos es que vivimos en tiempos tan frívolos que el equivalente de una película de Scorcese para este siglo sería esto: bubblegum crime.

El problema es que después va y corta los actos de la película con secuencias tomadas de youtube o fotos pixeladas a modo de paparrazeo con celular. No, nomás. Para intentar ser como Scorcese no hay que intentar ser como Aronofosky – famoso proverbio tibetano.

br02

Momentos pequeños, donde los personajes revelan que daban para más.

Quizás sea un caso de no querer/poder desviarse de la noticia, también. Emma Watson aparece como un secundario y se roba la película de la mejor manera posible. Como los grandes, en pequeños gestos le da más profundidad al personaje de la que las páginas escritas podrían otorgarle y si el guión hubiera girado en torno a su personaje, la historia de los robos podría haber cobrado más peso. En cambio, nos cuentan mucho de lo que le pasa y no nos muestran lo suficiente. Mala focalización y mucho relato en un medio que es básicamente imagen. Pecados capitales.

 

BR00

De texto escolar – Coppola nos revela el corazón de la película justo al terminar el segundo acto. Momento bonito y vacuo a la vez. Como la película.

 

Al final, el problema con The Bling Ring es que subestima el tema que está tratando. Al tratar de ser más listilla que la supuesta frivolidad que pretende denunciar, ésta termina comiéndosela. No basta con decir “voy a hacer una película hueca porque trata de cabezas huecas”, porque la forma es uno de esos monstruos que terminan inevitablemente ganándole al fondo. La cultura de la basura es un tema serio, y termina haciéndole cosas como esta a los directores que no la respetan.

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: