Cut – up

Hicimos tráfico de libros con Ana Clara, utilizando unos burriers de la familia que justo cruzaban la frontera. Me llegó la poesía completa de Idea Vilariño y se fue el Plano Americano de Leila Guerriero. Como no tuve tiempo para hacerme de otra copia, le mandé la mía (prístina e impecable e inmaculada y otros adjetivos redundantes) y recién hoy me hice de una nueva. No son ni las diez de la noche, pero estoy funcionando desde antes de las 5 am, así es que vamos a hacer de esto un cut-up del renovado Plano:

“apenas comenzó su beso, sollozó, empezó a sollozar por detrás de aquel beso después del cual debí morirme”

“Lo verdaderamente falso me parece genial. Lo verdaderamente falso me parece valioso y su es un falso muy mal hecho me parece una ironía y me parece divertido”.

“Yo hablaba ocho idiomas, pero me los olvidé todos”.

“A mí me intera la persona como persona, no como un símbolo. Si es rico y es boludo, me parece un boludo. Y si es pobre y es un boludo, me parece un boludo”.

“Y le dije “¿le puedo pedir un favor? ¿Podemos hacer el amor?”. Y se quedó mirándome extrañada.”

“En lo único que me siento cómoda es en los inventos que hago”

“Terminamos haciendo el amor todos los días, a lo bestia”.

“Me senté junto a él. Con ganas de consolarlo. Allí me murmuró aquella frase sobre las cadenas del amor que al tratar de romperlas despedazan al hombre por dentro”.

“Nunca fui sociable. Tenía que defender mi soledad para escribir”.

“su vicio de actor secundario: gente indispensable, pero gente discreta”.

“no lo hago por la performance. Yo sé lo que se hace y cómo se hace, entonces para qué más”.

“Un mundo que vascula entre la epifanía y el abismo. Donde se puede ir a la cancha y escribir poemas y cenar felices y, después, querer morir a mediodía”.

“Amorcito mío, aquí estamos”.

Me voy a dormir ahora, cierro los ojos y escucho “Here come the warm jets” del Brian Eno, y se me antoja que es el ruido de un ejército de hormigas que viene a buscarme y a llevarme en andas a cualquier parte, a ninguna parte. Me imagino un cortejo fúnebre que fuera así: una procesión del cadáver en las espaldas de un mar de hormigas, limpiándolo lentamente hasta dejarlo en los huesos.

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