200

Ad portas de la segunda reescritura de Crononautas, he decidido que doscientas palabras debieran bastar para todos los posts de ahora en adelante. De ahora en adelante=el mes de Julio. Doscientas palabras alcanzan para precalentar los dedos sin tampoco volverse un barquito hecho de servilleta Abolengo de la concentración a la creatividad.

Uno debe leer todo lo que Kieron Gillen escribe para que Jamie McKelvie dibuje, pero si va a leer una sola cosa, por favor que esta sea Phonogram: The Singles Club. Lejos del oscurantismo mágico excesivo de Phonogram: Rue Britannia y con más profundidad y pasión musical que Young Avengers, The Singles Club brilla con la dosis justa de complejidad y accesibilidad. Cada capítulo toma la perspectiva de uno de los personajes a lo largo de una noche en un pub donde un DJ ha prometido tocar indie sin vocalistas masculinos. Y termina siendo una mirada profunda al acto de escuchar música y a las razones por las que la música nos mueve tanto. Una joya.

A mediodía miré por mi ventana en el trabajo y me percaté que la niebla de la mañana se había retirado. “Cuando la niebla parte, con ella se van los gorilas”, pensé.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: