Ser (musicalmente) viejo

Como puedo seguir las playlists de alguna gente que es de mi total agrado (de momento, léase: Kieron Gillen y David Ajá), me hice una cuenta en Spotify. De esto hace ya varias semanas, y la verdad es que, catálogos más, catálogos menos, el servicio me re-satisface. Al menos sirve como emulsión para el paso del tiempo durante las horas de oficina. El otro día, cansado de escuchar algunos preceptos futboleros de un par de compañeros de oficina; o más bien cansado del ejercicio retórico que supondría intentar rebatir sus premisas de base, decidí que lo mejor era ponerme los audífonos, no meterme en la conversación y escuchar, oh fervor futbolero, “We are the champions” de Queen.

We are the champions era al himno de todas las finales de fútbol en todo el mundo cuando yo era chico. Era algo que creí que duraría para siempre, y de repente, cuando Francia va alzar por primeriúnica vez la copa de Campeón Mundial, se escucha… la fanfarria de Star Wars. Fue como el video de George Michael Bluth en Arrested Development, pero sin la gracia. Y fue un golpe bien mortal el que nos dieron los franceses. La tierra de los mimos, el país que eligió a Ricky Martin para su himno futbolero…si no tuvieran tanto crédito acumulado en pintores y escritores, francamente. . .

We are the champions sonaba en el primer juego de fútbol que tuve en el Playstation 1. O dicen que sonaba. Yo no tenía el juego original, así es que le atribuía la culpa a eso de que, terminado el juego en modo de Campeonato, se hiciera un silencio profundo mientras salían los créditos. Al final de los créditos salía una nota de derechos de autor para los compositores de “We Will Rock You” y “We Are The Champions”. Y We Will Rock You se escuchaba clarito al comienzo de mi copia del juego. Quizás lo de We Are The Champions era un error, un bug. Ahí está Wikipedia, pero elijo no salir de la incertidumbre.

Cuando emprendí mi Spotimisión caí en cuenta que ambas canciones son el primer y segundo track del News of the World. Y que el quinto track del News of the World es Spread Your Wings.

 

Y ahí fue cuando descubrí lo que es ser (musicalmente) viejo.

 

Dije “Puta que me gustaba esta canción cuando…” y no terminé la frase porque la escuché en mi cabeza y me di cuenta que sonaba como abuelo de comercial de Clos de Pirque. Como si viniera de una época acabada de mi vida. O como si mi relación con esa parte de mi vida estuviera tan lejos y no fuera a volver nunca.

Yo vivía con mis papás cuando me gustaba tanto esa canción. La escuché en la radio y la bajé vía Napster. No fue rápido. Mi PC de escritorio no tenía quemador de CD, así es que seguía esuchando una versión más o menos armada en un cassette. Estaba en el colegio aún, pero fue parte del repertorio en rotación constante hasta entrada la U ya.  El punto es que después, de un día para otro, desapareció. Nunca me preocupé de bajar el News of the World, me conformé con los Greatest Hits I, II y III. Y ahora no sé ni dónde están esos CDs, ni tampoco los he bajado, creo. Reviso iTunes y ahí están, Greatest Hits I y II, el III no es tan bueno, aunque la persona que remezcló Under Pressure tuvo el tino de repetir la frase “This is our last dance” para darle más énfasis y si eso es lo único que hizo en su vida, habrá sido una buena vida.

Pero sigo sin una copia de Spread Your Wings. ¿Dónde estaba ese “pull yourself together//’cause you know you should do better” cuando terminé y volví y terminé y volví y terminé y volví con esa novia con la que debí haber terminado y vuelto no más de una vez? Capazque estuviera llevándome en sus hombros, como dios en esa historia de la playa (??). No  lo sé, pero me habría hecho bien oír tu voz, Freddie.

La escuché un par de veces ayer. Le puse la estrellita de rigor para que me salga en mi pool de favoritas, que es la lista que más escucho. Pero escucharla fue visitar la luz exacta que arrojaba la ampolleta de la pieza que teníamos como escritorio para el compu; fue el olor cotidiano de mamá y papá, fue desempolvar un diccionario viejo para abrirlo en palabras como “Napster” y “Kazaa”. Fue sentirmente (musicalmente) viejo.

 

Supongo que ser viejo es saber con precisión los lugares en el tiempo donde se ha estado y saber, con la misma precisión y certeza, que ya es imposible volver a ellos.

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