Leo menos por estos días, un poco menos. Pero escribo más. No acá, pero en la moleskine nueva. Es un balance curisoso ese, como si se estuvieran trasvasijando líquidos en mi cabeza, con compuertas que solo van en una sola dirección.

Cansado, post-partido, me quedo pegado con el párrafo anterior. Leo menos. Leo más. Ya viene el cumpleaños. El cumpleaños me va a pillar en Punta Arenas este año, como el 2010. Es un destino circular, que gira en el mismo lugar, cantaba Federico Moura. O es un viaje en el que uno retorna habiendo cambiado. Cada día más estoy más miembro de la iglesia de Joseph Campbell. Aunque pienso que la sucesión de círculos y viajes y retornos se van profundizando y acumulando en el tiempo, formando una espiral. La esprial pasa del punto más solitario al punto más gregario y después vuelve al punto más solitario y así. Los días que me quedo pegado más de la cuenta con la moleskine termino pensando que esa es la arquitectura del universo y que nuestro pasar no es más que una hebra de revolución, un deslizarse en círculos por en medio de la nada. Y es una imagen que me da paz, y me gusta tanto. Y por eso estoy escribiendo más.

Empecé con “Frutos Extraños”, que es la primera compilación de crónicas de Leila Guerriero. Lo paso bien con ella, pero la compilación es, naturalmente, mixta, mucho más que sus otros volúmenes que siguen líneas más claras. La primera crónica, de un gigantoagromegálico argentino que casi estuvo en la NBA, que tuvo un rol secundario en Baywatch, que participó en la WWF, y que después lo perdió todo más que apretarme el corazón me hizo el fatality de Kano en el Mortal Kombat I.

A esta altura del partido ya la tengo más que analizada a Guerriero y por ende algunas de sus muletillas me molestan. Pero son crónicas, no estaban pensadas para ser compiladas y su única misión es cautivar al lector casual, que posó sus ojos ahí en el diario, o que abrió el suplemento. Cada frase, cada estructura y giro se articula con ese objetivo. Cuando uno la conoce un poco, lo puede ver venir y le dan ganas de pedirle que haga algunas variaciones. Pero esa es una patudez mía.

Me pesan los párpados del cansancio y me espera una noche de trabajo. Me llega correo para avisarme que el Kevin Pollack’s Chat Show de esta semana es con Larry David. Como usted ha sido tan buena persona y leyó estos párrafos cansinos, se lo dejo aquí, para que me diga qué tal. Yo lo voy a ver mañana. O el domingo, que es día de podcasts y plachado.

Zzzzzz

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: