Bancarias

Hoy tuve una mañana así, del terrol odiseíco.
Luis, mi compañerito español, me había invitado a jugar a la pelota con otros españoles en una cancha que quedaba supuestamente cerca del trabajo, así es que hice mi bolso anoche y cuando hoy me desperté un poco tarde, en vez de tomar el metro dije: “bah, es viernes, voy a dormir un rato más y tomar taxicab”.

And there my problems began.

Porque, como no tenía efectivo en la billetera, partí a sacar platita para pagar taxicab.

Cajero 1: su tarjeta presenta problemas
Seguí caminando
Cajero 2: no hay dinero
Tome taxicab, le dije al conductor “Paremos en una boMBa y sacamos DiNero”
Cajero 3: su tarjeta presenta probelmas
¡Changos!
Le dije “lléveme hasta el Tottus (supermercado cercano) y yo le pago”
Me dijo “weno”
Me bajé como una centella
Cajero 4 y Cajero 5: Fuera de servicio
Mierda,
Le dije a la cajera “usté me da vuelto así si yo le compro un chocolatín con RedComptra”
Me dijo “éjale”
compré dos chocolatines y una bebida (de medio y no lata, porque pensé que necesitaba un golpe de sucralosa despue´s de todo esto)
pasé por caja
Caja: el servicio nostá disponible
Mierda y la reconchasuciadetutía, pensé mirando hacia el Olimpo
Salí
¡Nostabaeltaxicab!!!
Desgracia:
Me imaginé explicándole a mi compañerito por qué no iba a jugar y todo lo que había pasado en el día.
Pensé que solo estaba perdiendo mis cosas del fútbol, lo que no eran taaaaaan terrible.
Pensé que se me perdía “La maldición de Jacinta Pichimahuida” a 20 páginas del final.
Quizás ESA era la maldición de Jacinta Pichimahuida.
Miré al cielo, como esos personajes bíblicos que se esperan un rayo fulminante o un ángel explicalotodo.
Y entonces, el taxicab volvió…
“Es que los pacos me dijeron que tenía que irme”.
Resultaba ser que se había ido a dar la vuelta a la manzana.
Le dije :
“Démonos otra vuelta a la manzana entonces.”
En eso 1)  empecé  llamar a Santander -convencido de que habían bloqueado mi tarjeta por error
y
2) le dije al taxista que me dejara en el Santander del Parque Arauco, porque tenía un plan.
En el Santander giré un cheque en caja para poder pagarle al taxista y eventualmente quedarme con algo de dinerito. Mientras tanto,  la voz de servicio al cliente me decía “estamos teniendo un problema general con Transbank, no se preocupe”

Le pagué al taxista y partí caminando, cantando una del Barry Manilow.

Nunca más me voy en taxicab a la oficina.

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