Reseñas para el insomnio: Young Avengers vol 2

(Son las   en la República Oriental y no puedo dormir.

Tampoco puedo leer cómics, porque no soy capaz de quitarme el sabor que me dejó en el paladar leerme los quince números de Gillen y McKelvie en el volumen 2 de los  Young Avengers. Así de bueno.

Por allá por el 2005, Allan Heinberg, que se peinaba con el drama adultoadolescente de su experiencia escribiendo tele (Gilmore Girls, O.C., Sex & the City, Party of Five, por ahí va la cosa) probó suerte creando una serie para la Marvel: héroes adolescentes intentando llenar el lugar de los adultos que por ese entonces estarían desaparecidos de la faz de la Tierra por alguna razón supeheroica. Trece números de humor, drama (adolescente y no tanto) más diálogo y personajes queribles al instante hicieron de la series eso: un éxito al instante. Heinberg probó suerte en DC, con menos suerte, y después volvió a la tele.

Por allá por 2010, Kieron Gillen, que venía del mundo del periodismo musical y de videojuegos, empezó a escribir las aventuras del joven Loki en Journey into Mystery. Por alguna razón superheroica, Loki, el hermano perverso de Thor había muerto y reiniciado su vida como una versión más joven e inocente de sí mismo, a la que nadie le creía nada porque era, mal que mal, Loki. Journey sigue el viaje de Loki por intentar probar que ha recuperado su inocencia, aunque para ello tenga que recurrir a las únicas armas que maneja bien: la mentira, la manipulación y el engaño. Es una delicia de historia (Thor 611-614 / Journey into Mystery 622-645) que termina con una pequeña debacle personal. Sin spoliers para nadie, digamos que es una tragedia. Y Fin. No más niño Loki, esto en Diciembre de 2012.

Para 2013 la Marvel anuncia que Gillen se iba a reunir con su viejo partner Jamie McKelvie para una nueva serie de Young Avengers. Gillen y McKelvie habían hecho dos series de Phonogram, el comic indie que mezclaba con toda naturalidad ocultismo y música más indie todavía. La mezcla ideal para seguir la historia de Loki y cruzarla con el drama adultoadolescente de los Young Avengers.

Y 2013 fue su año. En quince números Gillen hila y remata la historia que había empezado en 2010 y aprovecha, además, de dejar una suerte de testimonio sobre el año que recién se fue. No es coincidencia que los últimos dos números de la serie sean una fiesta de celebración ambientada en el año nuevo 2013-14. Un after-party con playlist y todo (Gillen publica todas sus playlists de escritura, atentos a eso) que sirve para encapsular lo que pasó durante los trece números que vinieron antes, y dejar una especie de marca. Este fue nuestro año, esto fue lo que hicimos y lo que aprendimos. Y yo, que terminé hace unas horas de leerlo, no puedo dejar de pensar en otra cosa. Quiero llegar de nuevo a ese final por primera vez. Sentir, de nuevo, que el momento se estira y las emociones de esos personajes se sostienen, en sus miedos e incertidumbres, y por sobre todo en sus resoluciones tan sencillas, con esa sencillez que se sabe ilusa, pero que sabe que la alternativa es peor.

No sé si se entiende mucho de la historia sin saber quienes eran los personajes de antes  y por qué están ahí. A la hora de recomendarle la serie a alguien, tendría que probarla con un lector que llegara desde cero. Pero se la recomiendo igual, a ver qué pasa. Creo que todo lo que puedo decir es que en el último número hay un punto en que Noh-Varr, el alienígena del impecable Marvel Boy de Morrison y J.G, Jones, que se ha quedado en la Tierra porque la gusta la cultura, y en especial la música de estos lados, toma una decisión y una opción de vida de proporciones telúricas al guardar un vinilo de las Ronettes con Be my Baby y poner en su lugar una versión extendida de Get Lucky de Daft Punk. Ese momento perfecto vale todo lo que ha pasado antes: las realidades paralelas, las traiciones, las sorpresas, los desayunos con tocino, las naves espaciales. Todo.

McKelvie ayuda también, al principio intentando superarse en diseños y recursos innovadores en cada número, y después narrando expresiones y diálogo con precisión, haciendo parecer fácil lo más difícil del medio. Si el volumen 2 de Young Avengers puede perder valor sin la historia previa, es al menos, a prueba de cualquier ojo, un cómic que se ve increíble.

Ya voy a reseñarlo mejor. Ya voy a deconstruirlo mejor y ofrecer una mejor perspectiva. Por ahora me quedo pensando en ese giro. Alternan en mi cabeza Get Lucky y Be my baby. Porque esa batería al comienzo… )

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