Love, actually

En medio de la nieve y el precioso silencio que se hace a ratos en la ciudad durante las fiestas, un hombre se para con una radio frente al pórtico de una casa, y , mediante carteles pintados a mano, como los de Bob Dylan en el video de Subterranean Homesick Blues,  se aprovecha del espíritu de las fiestas para confesarle su amor a una chica,

Nueve años atrás Jo estaba tan convencida de que me iba a gustar Love Actually que se las ingenió para conseguirme un VHS con la película. En toda mi vida nadie más se conseguiría un VHS para mí, lo juro. Años después vendrían múltiples Video CDs, DVDs, Blu-Rays, y distintos dispositivos de almacenamiento electrónico, pero nunca más una cinta magnética gigante. Love, actually, is a giant magnetic tape.

Tenía razón, me gustó Love Actually y forma parte del repertorio de películas de Navidad que mas me gusta, esas que usan la Navidad como situación de fondo y poco más. En ese repertorio están Die Hard, Gremlins, y Trading Places; todas favoritas, todas con mínimo veinte años. Love Actually debe ser la película de Navidad más reciente. Y ya tiene, por lo menos, nueve años. Para mí los tiene, al menos.

Love Actually es un revoltijo de historias y personajes que se entrecruzan saltándose el verosímil e invitándonos a seguirlos, y yo se los perdono todo porque estos personajes están, en su inmensa mayoría, interpretados por actores adorados por años: Billy Nighy, Alan Rickman, Emma Thompson, Liam Neeson (antes de sobreexponerse enfrentando a lobos y terroristas). También, es verdad, está Colin Firth, pero Alan Rickman te arregla cualquier película con Colin Firth, aunque no compartan escenas. Y así balanceada la ecuación, lo demás es todo ganancia. Hace todos esos años me parecía que había un actor conocido por historia, menos en la de los stand-ins de escenas eróticas; pero hoy es Martin Freeman, y su rostro está, hoy mismo, en todo el mundo como el joven Bilbo; y acá en casa es El Mejor John Watson de la Historia. Love, actually, is going back in time to find out how great you were even back then.

En medio de todo esto, la escena que me sigue gustando más con los años es aquella en que un hombre se para en medio de la nieve, con la radio para simular que el timbre lo tocaron niños cantores de villancicos, y procede, utilizando carteles pintados a mano, como Bob Dylan en Subterranean Homesick Blues, a confesarle su amor a una chica, que resulta ser la mujer de su mejor amigo y que ha pasado la película creyendo que este mismo personaje que ahora pasa un cartel tras otro, la odia. La escena se ha quedado conmigo especialmente por dos frases, que cito hasta el día de hoy. Uno de los carteles explica “(and at Christmas you tell the truth)” y, a modo de preludio de la revelación, pasa un cartel que explicita que este amor es “without hope or agenda”. Si alguna vez hemos hablado cerca del período de Navidad o si he querido expresarle la mayor de mis sinceridades, seguro que me ha escuchado/leído decir una de las dos cosas. Love, actually, is without hope or agenda.

Feliz Navidad y paz  en la Tierra a todos los lectores de buena voluntad. Hoy es día de regeneración del Doctor y qué mejor momento para pensar en los ciclos que se acaban y los que empiezan. Antes de eso, qué mejor que pensar un poco en las cosas que se mantienen a través de los años, and in the midst of that, to figure out what love actually is.

; )

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