Sociales [coma] redes.

He estado haciéndole recortes al presupuesto personal en el área redes sociales. Esto puede no tener mucho de nuevo porque, hey, TODO el mundo va y viene y abre y cierra sus cuentas de tal o cuál cosa. Es como si nuestras personalidades reales oscilaran a una frecuencia vibracional que no coincide del todo con la de las redes sociales y por ende vamos y venimos, y abrimos y cerrados. No es “como si”, es así, lo que pasa es que algunos aguantan mejor el encajonamiento que otros y otros no lo aguantan del todo. Por todas las razones imaginables: hay gente que no se lo toma demasiado en serio, gente que se lo toma absolutamente en serio, gente que se resiste a la tecnología y qué se yo. Desde que tengo uso de razón que me gusta la tecnología. Sumado a mi timidez de los años formativos, la evolución de las relaciones interpersonales hacia espacios más mediados, más fríos y menos improvisados me vino de lo mejor. Si hubiern existido redes sociales virtuales cuando aún estaba en el colegio. Ufff. Creo que sería a la larga más malo interactuando con las personas, pero me habría acostado con hartas más mujeres. Le dejo ese consuelo a mi versión de 14 o 15 años, experimentando con el modem telefónico y esperando minutos enteros, como si nada, que cargara la página de Geocities con scans de tarjetas coleccionables de los X-Men. ESE tipo de experimentación, mucho me temo.

La reducción de presupuesto por estos días va más de la mano del impulso de rechazo, de la nausea que me provoca conectarme y leer tanta desolación junta. Quizás si hubiera un filtro de contenido que me permitiera evitar leer todo lo formulaico, lo carente de imaginación, lo pálido, lo animalista y lo miserable, me sentiría más a gusto en todos lados de la Internet. Mi cuenta de facebook está cerrada por eso por estos días. Mi cuenta de twitter sigue ahí, en parte porque el formato me sigue gustando mucho, y porque la proporción de quejidos/cosas interesantes sigue más o menos balanceada. O al menos cada cosa interesante consigue ganarle en peso específico a toneladas de fruslerías. Como esta foto de la reunión de los Python, que ha sido una de mis felicidades del día.

Tumblr me cae bien, aunque sigo pensándolo como un cuaderno de apuntes. Arriba a la derecha hay un link y se puede ver el tipo de cosas que capturo, para referencia futura o porque me llaman la atención. Es una red social, para mí, absolutamente de primera persona, donde no aspiro a interactuar con nadie. Me cae bien.

De todas las redes sociales, Instagram es la que más me gusta. De alguna forma, el lenguaje visual permite tanto la interpretación más limpia o más personal, y por ende menos impuesta, del espectador, como también la restricción en el formato lo acota lo suficiente para darle claridad sin monotonía. Una vez le leí a Warren Ellis que la gente estaba usando Instagram para organizar movidas de droga y encuentros secretos, y me hizo todo el sentido del mundo. Mensajes irrastreables, con contextos ajenos, la posibilidad de mirar abiertamente las galerías de otra gente, de encontrarse y desencontrarse en total anonimia o profunda complicidad. Qué mejor.

Además, nadie se queja por Instagram, y el espectáculo es harto menos dantesco que en facebook. Y así se usa dantesco, amigos de la prensa audiovisual.

Hace poco cenaba y quedaba un hilo de luz en el horizonte, o al menos una franja turquesa más allá del ídem, y tuve el impulso de apagar todo y comer a la luz del atardecer, como cuando era chico y había protestas o estábamos de vacaciones en algún lugar en el que la luz fuera generada por motor, si es que. Y la paz del momento, la paz del instante real, libre de conexiones virtuales o mediaciones distantes, me hizo tanto bien. Por la misma razón por la que ya casi no escucho música cuando camino en las mañanas, porque ¿cómo vas a escuchar tu propia voz si estás con los audífonos puestos todo el tiempo?

Sin ninguna relación con lo anterior: estuve repasando “12 reasons why I love her” y recordé que tiene un capítulo que se titula con un cover de “Can’t Smile Without You”  (todos los capítulos de 12 Reasons tienen nombre de canción), y es el capítulo en que los protagonistas repasan sus colecciones musicales y él se ríe de ella porque tiene LPs de Barry Manilow…y si bien en el título del capítulo no figuraba Barry….la adición mental fue inevitable. Lo. Siento.

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