Cosas que SÍ funcionan – re: Breaking Bad S5e14 “Ozymandias”

Por estos días estoy escribiendo (hey!) no una sino dos pequeñas piezas sobre Breaking Bad. Como tal, creo que ya no puedo ver más entrevistas con el showrunner Vince Gilligan, sus escritores, o algunos de los actores (a Bryan “Walter White” Cranston lo venía siguiendo hace rato ya, y lo mismo con Bob “Saul ‘You Better Call Saul’ Goodman” Odenkirk, aunque esto me sirvió de pésima excusa para ver todo Mr. Show – detalles más adelante). Esto se lo cuento porque creo que no voy a decir nada que no haya escuchado, de una forma u otra, de la boca de los realizadores mismos de la serie…

…como, por ejemplo, que el capítulo 14 de la quinta temporada va a ser el mejor de toda la serie. Ese fue Gilligan, entrevistado por Chris Hardwick para ese post-show que da AMC, “Talking Bad”, creo. Idea que me pareció de lo más plausible, ni bien terminado el episodio. Es más, la idea de que esos 50 minutos habían sido los mejores de una serie de televisión que he visto en mi vida me parece igualmente plausible.

Comentándolo con algunos amigos, me han dicho (aquellos que que no dejaron de hacer todo lo que estaban haciendo, para saltar en dos patas y darme un abrazo diciendo “siiiiiií”) que el episodio no les sorprendió tanto, que no fue tan impactante, que pasó todo lo que pensaban que iba a pasar, y que por ende era predecible. Mi respuesta ha sido, con uno o dos matices de intensidad:

– Exactamente. pasó TODO lo que pensamos que iba a pasar.

Y el número de veces que uno puede decir que en una serie pasó TODO, dos capítulos antes del final  [Dos capítulos de larga duración, ojo, que los episodios 15 y 16 tienen 75 minutos cada uno, dejando a “Ozymandias” como el antepenúltimo episodio, en términos de tiempo] no son tantos, francamente, y menos aún en la televisión estadounidense, que nos tiene malacostumbrados a líneas argumentales diluídas en cloro, momentos de suspenso una semana que son anticlimax la semana siguiente, y personajes estáticos que se comportan de la misma manera en el piloto de una serie que en el episodio 12 de la tercera temporada. Todos vicios que Breaking Bad ha combatido activamente durante estos seis años. Estas virtudes de la serie se condensan en “Ozymandias”, el capítulo que venía sutilmente promocionado desde hace unos meses, cuando AMC lanzó ese teaser con imágenes de los exteriores de la serie, desiertos, con Bryan Cranston leyendo el poema homónimo de Shelley, Percy.

Mordiendo el polvo, con todo.

Mordiendo el polvo, con todo.

En “Ozymandias” se resuelven una serie de puntos argumentales mayores: Hank y Gomie llegan al final de su búsqueda de Heisenberg, Walter White pierde todo lo que construyó un año y medio de crimen, Jesse Pinkman paga por su traición, Skyler queda libre de polvo y paja ante los ojos de la ley, Walter Jr./Flynn (ugh) enfrenta la realidad y se rebela contra su padre. Todo. Incluso en la introducción, un flashback que revisita la primera vez que WW y Jesse cocinaron cristal, el equipo de escritores se encarga de parchar un pequeño pendiente: durante las primeras temporadas Walter y Skyler conversan sobre los posibles nombres para su futura hija, sin llegar a mayor acuerdo, y, de la nada, “Holly” surge como algo decidido unos cuantos capítulos después (s01e7). Cuatro años después, como espectadores, por fin tendemos un pequeño puente en ese va

cío. Porque la idea central en “Ozymandias” parece ser cerrar todos los pendientes. Despejar el escenario porque lo que van a ver a continuación, señoras y señores, es. . .

Es lo que aquellos que ven la serie por el impacto de las situaciones, lo intrincado de los escapes y lo intenso de sus personajes están esperando. Con el camino libre del peso personal de que la policía fuera además familia, y sus dos personajes principales derrotados y con nada que perder, el curso de colisión y resolución final debiera estar más o menos trazado. Cuesta no pensar en los próximos 150 minutos de Breaking Bad como “Breaking Bad: la película”.

skyvsmar

Frente a frente, blanco y negro, la Sky y la Mar, etc, etc, etc.

Pero antes de eso: Ozymandias – un capítulo que demuele a sus personajes, como resultado natural de todas sus acciones. Y AHí está el encanto, la gracia, y la marca que separa a Breaking Bad del resto de los dramas estadounidenses del último tiempo: los personajes han cambiado frente a nuestros ojos, se han tenido que hacer cargo de las consecuencias de sus elecciones de vida natural o forzadamente. El tiempo pasa en la serie; y con él van pasando también los fracasos de sus personajes. Desde la vida fallida como profesor de química que las hace de puntapié inicial, hasta el desastre en la reserva indígena de To’hajiile, el motor tanto del verosímil como de la fibra emotiva de Breaking Bad es el fracaso. Y en el antepenúltimo episodio convergen los fracasos pasados y se   cristalizan fracasos nuevos, de una manera perfecta, en lo que fue una clase de acción condensada, frontal; una suerte de pistola de Chejov de cincuenta minutos.

chejov

Porque si muestras un cuchillo en los primeros cinco minutos. . .

Otro día discutiremos con más propiedad y más spoilers porqué es este un episodio practicamente perfecto y un nuevo punto alto para la televisión de los Estados Esos. Pero lo es, en intensidad y pulcritud escritural, en dirección y edición; y a estas alturas no podemos venir recién a descubrir el genio de Michael Slovis, el tremendo director de fotografía de Breaking Bad. Que además, dice Gilligan, es rápido para fijar las cámaras. Qué gusto trabajar con gente así.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: