Cosas que no funcionan: Rebuild of Evangelion 3.33

Hoy en: Cosas que No Funcionan…

Veinte años después del final de Evangelion, a su creador, el señor Hideaki Anno, que no queda nunca conforme con nada, se le ocurrió relanzar la franquicia por medio de cuatro películas las que compactarían lo sucedido en los 26 episodios de TV y dos películas; y además agregarían algo más a la historia. Existen incluso quienes teorizan que esto no es un mero recuento y addenda, sino que las cuatro películas supondrían un nuevo universo que incorpora al anterior, una suerte de vuelta de tuerca en medio de lo que los antiguos llamaban un año pitagórico. Las dos primeras películas son una joya de comprensión, y en menos de seis horas en total, Anno comprime, edita, incorpora y modifica las más de trece horas de material anterior. Da gusto ver el Rebuild of Evangelion 1.0 (1.1. en su version en DVD y blu-ray) y el 2.0 (2.2., ídem) en términos de ejecución y ejercicio de edición. Además que Evangelion siempre tendrá, personalmente, resonancias personales con mi adolescencia (The End of Evangelion es de cuando yo tenía 16).

Los problemas comienzan con el Rebuild 3.33, que salió este miércoles pasado en DVD y Blu-Ray. Aquí, si bien algunos temas ya habían sido vistos, las películas comienzan a distanciarse del material anterior. Es como ver una capítulo largo, y corre con la responsabilidad de contar una historia nueva, y sin la ventaja que supone poder comprimir una narración ya conocida por el espectador. Y le va mal, fíjese.

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Cosas que se ven bien, pero no aportan.

Porque Rebuild of Evangelion tiene tres actos claramente marcados: el primero y el último son grandes batallas de robots y ángeles (de excelente diseño) y están diseñadas como eye-candy: mucha forma y poca sustancia. Son una delicia de coreografía y tienen un soundtrack perfecto, pero no hacen mucho nada por avanzar la historia. De hecho, una vez que termina Rebuild 3.33 uno queda pensando ¿fue realmente necesario ver esto?

SALTOS TEMPORALES – 3.33 parte catorce años después de 2.22, en un salto que se refleja escasísimamente en el diseño de sus personajes (sirve para que nos enteremos que algunos de ellos no envejecerán más), y que explica porqué hay algunos que ya no vemos ni veremos más y porqué hay una horda de personajes nuevos que no se desarrollan mucho y están ahí para rellenar un poco el espacio. Del mismo modo, en estos catorce años han pasado algunas cosas, pero en general la naturaleza cíclica de la historia hace que Nada de lo que sucede al final de 3.33 no haya podido haber haberse desarrollado al final de 2.22. Por eso queda una sensación de vacío al terminar con la película.

SEGUNDOS ACTOS – si el primer y tercer acto son el festival de los robots, el segundo acto es el festival de la mamonería. Las cosas se aquietan, se dan algunas explicaciones, varias de las cuales son obvias (es cosa de mirar un poco la devastación generalizada para cachar lo que pasó en estos catorce años) y la peli cae en un letargo extraño, un número musical y un montaje medio posmoderno, que va bien, pero, de nuevo, no aporta en nada. Rebuild 3.33 parece apostar al combo acción-pausa-acción, pero al no haber elementos significativos en esta parte, todo se devalúa un poco.

ronr

Robot-on-robot action.

SHINJI EL PEOR DE TODOS – El protagonista de Evangelion es el prototipo de niño introvertido-tímido-torpe-en-la-peor-manera-posible. Un mamoncio de aquellos, pero un ícono adolescente si acaso los hay. Durante las dos primeras películas, sorprendentemente, el personaje parecía estar creciendo y evolucionando; lentamente, en pequeños gestos, pero empezaba a cobrar ciertos tonos heroicos inclusive. 3.33 borra eso y nos presenta, de nuevo, al Shinji Ikari lento, torpe, paralizado. La película se siente como un gran paso atrás, ni siquiera como una noche oscura del alma, sino como un golpe bajo y feo a la construcción del personaje. Y la cuarta película tiene en su título el símbolo de repetición musical.

Sin título

Al menos ALGUIEN se da el gusto de representar el sentir del espectador.

Claramente, Hideaki Anno puede pasarse contando y recontando esta historia por siempre. Cada vez, el pequeño Shinji parece dar unos pequeños pasos para salir del ciclo de traumas personales que lo tiene atrapado, pero cada vez vuelve a caer y así el ciclo se mantiene. Sería lindo verlo salir de eso de una buena vez. Cuando faltaban dos películas, el Rebuild of Evangelion se veía con hartas posibilidades de lograrlo. Ahora que queda una, la cosa se ve más complicada. El viaje de Shinji, hasta el momento, es el del reverso de un anti-héroe: un persona común e incapaz de hacerse cargo de su propio destino. Un no-personaje, que vendría bien en una de Kafka o incluso en cierto Dostoievsky, pero aquí, en medio de robots gigantes, decisiones de nivel planetario y una constante pátina de definición existencialista, el muchacho no da el corte. Y la estructura de sus películas, de momento, tampoco.

Pero queda una película entera. Y esas secuencias de acción están buenas-buenas.

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One thought on “Cosas que no funcionan: Rebuild of Evangelion 3.33

  1. azuko says:

    pero que virgazooo

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