Bond Week

Una cosa lleva a la otra y así fue como de la fotografía de Skyfall salté a la historia de In Her Majesty’s Secret Service y anoche terminé Thunderball y es probable que pronto empiece Goldfinger. Un día sucedió a otro y esta se volvió extraoficialmente Bond Week. Bienvenidos a la vida con un ligero desorden obsesivo compulsivo.

No creo que las vea todas, francamente no tengo mucho interés ni en Roger Moore ni en Timothy Dalton como intérpretes. Timothy Dalton ya muy de niño me parecía (por su bigote más que nada) como el Tony Stark perfecto. Y después hizo Rocketeer que ya muy de niño me parecía como un Iron Man versión steampunk. La bajé para volver a verla, pero sospecho que me va a poner los recuerdos en perspectiva y puede tumbar la ilusa imagen que tengo de ella. Pero, hey, Jennifer Connelly.

Thunderball resultó más estilosa de lo que pensaba, sin nostalgia, sin suspiros retro. Una de sus últimas secuencias es una batalla submarina entre unos quince buzos dándose de arponazos, tiburones mediante. La encontré absurda por quince segundos y después se me dilataron las pupilas y la amé, como solo se puede amar con pupilas dilatadas. Y Claudine Auger se merece un monumento, una línea de ropa y ser la inspiración de una generación completa de mujeres. En serio.

La estoy pasando bien con Bond. Las influencias me siguen llegando en reversa y ahí está el Dr. Claw y ahí está la secuencia de Agua Pesada en Casanova. Siento que las nuevas películas no consiguen ser proporcionalmente tan impactantes como estas para su época, pero en estos tiempo de diseminación y cinismo está difícil darle el palo a ese gato en particular. Al menos la colección en bluray le da un buen tratamiento y permite sumergirse bien en la espectacularidad inicial de la serie.

Parte de esa espectacularidad y espectáculo son, naturalmente, sus canciones principales. Siguiendo por lo general una línea bien definida por los acordes de John Barry (o David Arnold en la nueva era de 007) y la voz del cantante de moda; y procurando en lo posible tener el título de la película en el coro y como título de la canción, se las ingenian para ser bien pegotes y, con una notable excepción, no desteñir nunca. Me cuesta hacer un ranking de las 10 mejores, pero hay algunas cosas claras.

UNO. LA PEOR DE TODAS – es Die Another Day de Madonna…de la época más decadente e insufrible de la diva decadente e insufrible. Autotuning,  beats programados y electrónica mal hecha en una canción que no se salva ni por mencionar a Freud. Pensándolo bien, Freud tiende a aparecer en las peores canciones. Hmmm…qué diría el doctor.

DOS. EL PELOTÓN CICLISTA – aún en sus diversas eras, hay un grupo de canciones que suenan más o menos intercambiables. Goldeneye de Tina Turner, Goldfinger y Moonraker de Shirley Bassey; License to Kill de Gladis Knight, You Only Live Twice de Nancy Sinatra y Thunderball de Tom Jones están ahí. Cambian los instrumentos pero el circo sigue, parece ser el mensaje. Otro pelotón lo forman A-Ha y Duran Duran con The Living Daylights y A View to a Kill. El pelotón pop 80s, claro. De la misma forma que Adele con Skyfall, Sheryl Crow con Tomorrow Never Dies y Garbage con The World is not Enough hacen lo suyo. Estas tres últimas están un poquito adelante del resto en mi imaginario.

TRES. EL DISTINGUIDO – Nadie pescó mucho a Louis Armstrong con We Have All the Time in the World en su momento, pero las décadas pasaron y el decantar del tiempo hizo que los demás pasaran y él quedara. Acompañando la secuencia más ridi de toda On Her Majesty’s Secret Service, la canción no deja de ser un gusto…si bien los arreglos dan ganas de escuchar a Armstrong cantando o con Big Band o a capella.

Ojo con la versión de los Fun Lovin’ Criminals que la orquestan mejor, si bien no tienen el registro y potencia del magno Louis…

CUATRO. ELLA, LA UNICA PRESENTE – 1981, el año que hice contacto con la realidad es además el año en que la Sheena Easton se volvía la primera (y hasta el momento única) cantante en aparecer en los créditos iniciales con su canción. Siempre disociada de Bond en mi vida, y más como una proto-Lin Minmay en mis dislocadas neuronas, siento el vibrar de mi cuna en el lóbulo temporal cuando la escucho. Me declaro inhabilitado para juzgarla.

CINCO. LA MEJOR DE TODAS – Como no tengo duda alguna sobre la peor, tampoco me caben dudas sobre la mejor. No lleva el título de la película en el coro sino en una de sus estrofas, lo que en este contexto es lo más cercano a la elegancia y distinción definitivas. La primera vez que la escuché realmente era en ese cover que le hizo Radiohead, donde Thom Yorke la introducía con un “This…is the sexiest song that was ever written”. Y de hipérbole no peca el petiso. Nobody Does it Better, Carly Simon.

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