AMC

…y así fue como, un buen día, el canal American Movie Classics decidió dejar de dar películas antiguas sin cortes ni interrupciones y optó por probar suerte con alguno que otro contenido original. De esa explosión primigenia salieron dos tremendas fuerzas naturales, algunas adaptaciones y una plétora de reality shows, auténtico detrito televisivo. Por alguna que otra coincidencia del destino me he visto en estos días rodeado de contenido relacionado con AMC.

BREAKING BAD

El círculo de amigos que más frecuento por estos días es devoto de Breaking Bad, y da gusto que así sea. Pocas veces una serie dramática masiva puede tener este nivel de complejidad y popularidad. No fue fácil, ciertamente, y los números de rating así lo demuestran: la quinta y última temporada de la serie abrió con más del doble de los espectadores que la segunda. Bryan Cranston las hace de un profesor de química que, al enterarse de que está por morir, decide dejar a su familia lo más acomodada posible, para lo que se dedica a producir metanfetamina. A través de cinco temporadas vemos cómo su personaje pase de ser un perdedor patético a un empresario sagaz a un mafioso insoportable. Vince Gilligan, creador y showruner, apostó a la evolución y cambios de eje temáticos dentro de la misma historia y la apuesta le ha pagado con creces. Todo lo bueno que pueda decir de la series es más bien redudante. Véala, disfrútala y después dígame si Bryan Cranston, humilde y laborioso, no es un tesoro de la humanidad.

MAD MEN

Estos dos últimos fines de semana han sido de maratón de Mad Men, la serie que sigue a Jon Hamm y sus amiguitos en el mundo de la publicidad a principios de los años 60. De un ritmo interesante, llena de elipses y haciendo equilibrismo entre demasiados personajes, no deja de ser un drama interesante. Eso sí, como con muchas de las series de época, cae en la trampa de ganar más por nostalgia que por otra cosa. Estoy avanzando por su segunda temporada y a cada rato siento la tentación de dejarla, por lo mismo: a veces hila con demasiada separación entre sus puntos de guión y no sabe si seguir o parodiar el ritmo de la serie que sigue. Aunque esto puede ser por lo poco que he avanzado en ella. Eso sí, el personaje de Vincent Kartheiser, como el pedante joven ejecutivo bajo el mando de Hamm es un villano shakespeariano como pocos. Domina todos sus planos desde lejos, incomodando, volviéndose molesto incluso a la vista. Y eso es un gran mérito.

THE WALKING DEAD

Bueeeeeno, no he visto The Walking Dead, pero mis amiguitos que ven Breaking Bad me la recomendaron tanto que no pude menos que encerrarme un día de este fin de semana largo a leer los 104 números del cómic de Robert Kirkman, quien también está involucrado con la serie de televisión. Sin  que los zombies como género me provoquen mucho, partí leyendo con la más abierta de las mentes…y terminé un día entero encerrado leyendo. Kirkman urde con mucha habilidad la trama de sus personajes, abusando quizás de la estructura dramática de los episodios televisivos en cómics que terminan con un cliffhanger cada vez más terrible. Pero, así como el recurso es eficiente a corto plazo, en una perspectiva más amplia, la serie logra comunicar su mensaje y establecer una reflexión sobre los límites del comportamiento humano y el estado de nuestra sociedad. Los zombies siempre han cargado con el peso de ser alegorías, pero en The Walking Dead, lo importante no son tanto los comecerebros como los humanos que, naturalmente, son los más terribles de todo. Recomiendo su lectura así, en masa, para luego salir a la calle a mirar el caminar de sus congéneres por los espacios públicos. Una pequeña delicia. [Acabo de leer que para la tercera temporada de la serie está confirmada la aparición de David Morrisey como uno de los villanos invitados. A Morrisey no lo veo desde la excelentísima trilogía Red Riding, y bueno estará reencontrarse con él]

THE KILLING

No he visto The Killing. No pienso ver The Killing. ¿Por qué habría de querer ver una adaptación de algo que es, a todas luces, perfecto? Forbrydelsen, la serie danesa en la que está basada The Killing, es por lejos el mejor policial que he visto en mi vida. ¿Cuántas veces ha podido usted ver una serie en la que sospeche, en un momento u otro, de  cada uno de los personajes? Con Sofie Grabol como Sarah Lund, la mejor detective que la televisión haya dado jamás, las dos series (tercera en camino) presentan casos intrincados, complejos, con personajes llenos de humanidad y sutilezas. Breaking Bad es, hoy por  hoy, el mejor producto de la televisión norteamericana en ese sentido; pero, como buen producto norteamericano, no deja de ser brillante y evidente. La sutileza no forma parte de la cultura y mucho menos de la televisión gringa, y por ende una adaptación de Forbrydelsen no tiene por donde funcionar. Lo siento. La cancelaron, en efecto, tras dos temporadas (que adaptaban la primera serie danesa). Ed Brubaker, que no puede ser más autoridad en estas materias policiales, compara original y adaptación aquí. Y menos ganas quedan de verla.   Es noviembre, ciudadanos. El año fiscal personal está, a todas luces, cerrado. Es tiempo de inventarios y pensar en lo que viene. ¿El documental? Lo estrenamos en Enero…sobre eso: detalles más adelante.

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