Sin argumento

Sin mucha intro esta semana. Escribo esto en un día gris tras el amago de primavera que tuvimos la semana pasada. El cambio de hora anticipado fue bastante violento, por decirlo menos y afuera hay más luz de la que mi cuerpo cree que debería haber. Conversando con amigos al respecto, creo que el concepto de flash jetlag puede ser el arma de las guerras del futuro. Stay tuned, folks.

El proyecto documental avanza, como se habrá visto. El fin de semana estuve en el lanzamiento de El Húsar de La Muerte, viendo la obra de La Patogallina en que está basado y fue una deliciosa experiencia. Doce años después, los temas de la obra se mantienen en vigencia y hoy en mi caminar me preguntaba si acaso el año 3045 habrá un Chile donde los tiranos no sean un tema relevante. Here’s hopin’ kid.

Vamos al resumen cultural de estos días…

TELEVISIVAS – Volvió Doctor Who y está todo bien con el mundo. Capítulo autocontenido, redondo y entretenido y ridículo de la forma en que el Doctor no más puede soportar serlo. Ya no tengo la relación afectiva que solía tener con la serie, pero me entretiene sobremanera.

Por el otro lado del Atlántico, del espectro dramático y de quién sabe cuántas cosas más, anoche terminó la primera mitad de la última temporada de Breaking Bad. El primer comentario que puedo hacer es : AAAAAAAAARGH. Y también: UUUuuuuuffffff. El desenlace es bien obvio y predecible, pero está tan bien ejecutado que no importa nada. El gran mérito de la serie es sorprender en los momentos justos y aún así contar una historia que no se sostiene en la sorpresa efectista. Diría más, pero no quiero arruinarle la sorpresa a nadie.

Porque  a todo esto, el capítulo del sábado de Doctor Who nos enseñó el valor de una sorpresa. Había tenido varias avant-premiere en selectas salas de cine, con mucha prensa y fanáticos, los que supieron guardar la aparición estelar que escondía el capítulo nuevo. Ya no cuenta como spoiler, así es que permítame decirle que espero que los Pond se vayan luego y que Jenna Louise-Coleman vuelva lo antes posible.

CINEMATOGRÁFICAS – Fui a ver NO y es una buena película, pero uno queda con la sensación de que se podía hacer tanto más con tanto menos. Hay un eje argumental que involucra a personajes totalmente innecesarios, y el tratamiento del personaje principal pudo haber sido bastante más efectivo. Aún así, tiene aciertos tremendos, que sobrepasan a estas menudencias que yo le encuentro de viejo gruñón que soy nomás. Fui con Katty, quien me escribió contándome que estaba NO y en paralelo Moonrise Kingdom, que llevo un tiempo queriendo ver…pero cuando me enteré de que era en el marco del SANFIC me volví un perfecto Pato Donald y me rehusé a ir. Me cargan esos estrenos limitados de películas ni tan obscuras, se prestan para la pedantería y el aire de pueblo que ronda a esta capital de la república. Y ahora, dos semanas después, ya la van a estrenar. ¡JA!

MUSICALES – He estado repitiéndome a los Monkees y repasando algunas bandas sonoras, con resultados mixtos. La de The Lost Boys suena como acordeón viejo, pese a los esfuerzos de INXS y Echo & The Bunnymen y la de Boogie Nights está buena-buena, si lo tuyo es la disco, claro.

LITERARIAS – Para mi cumpleaños treinta, Jo me regaló Chronic City, libro que abrí, leí, encontré muy bueno en sus primeras cinco páginas y dije “no quiero seguir leyendo esto porque me va a influenciar y voy a querer escribir así”, en medio de la escritura de Otra Torre como estaba. Hoy, que ya no escribo ni una palabra más de ella, lo retomé. Lo leo en mis desplazamientos por la ciudad, de a cincuenta páginas al día. Me gusta, me río con él, me molesta un poco el mundo semi-ficcionado que crea Lethem, pero su sentido del humor funciona conmigo y eso es harto decir.

About DAMN Time: Cuando leo a casa divido mi tiempo entre The Hero With a Thousand Faces de Campbell (ADT), y sigo con la historia de la bomba atómica. El placer de la lectura de referencia está en lo fácil que es bajar la guardia crítica y solo tomar nota de lo anecdótico. Ahora entiendo a esa escuela pedantosa de “No leo ficción”. No me da para tanto, pero veo su punto.

En el mundo del cómic, Blacksad es un policial negro con…animales. Pero son los mejores animales antropomorfos que usted haya visto en un buen rato. Juan Díaz Canales escribe usando todos los tropos del género, pero uno, en su primera lectura, ni los pesca, embobado como está con el arte de Juanjo Guarnido. Botón de muestra, tomado de la interwebs…

¿Vio, vio?

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