The Man Who Fell to Earth (1976) o: Cómo no tratar a un visitante extraterrestre.

The Man Who Fell to Earth explicita y deja registro de algo que es bien obvio: David Bowie es un extraterrestre. Más allá de la pose de Ziggy, de Starman, Space Oddity y todas esas referencias, aquí es cuando el Duque Blanco practica más expresamente su rol como viajero estelar. Viene a la Tierra en busca de agua, recurso profundamente escaso en su planeta, donde lo espera una familia completa muriéndose de sed en medios de desiertos de lados transparentes y de arenas inmensas y todas esas cosas.

¿Alien o el ideal platónico del Joker?

Como buen miembro de un civilización lo suficientemente avanzada para viajar por el espacio exterior, Bowie no recurre a la violencia, sino que utiliza las finanzas y las patentes tecnológicas para amasar una fortuna, impulsar el desarrollo de la humanidad y, en una de esas, quizás volver a su mundo. Empeñando anillos de oro se hace de un capital básico y parte con toda su ciencia y sus planos a pedirle ayuda a un abogado experto en estas lides. Funda así una corporación y todo parece ir de lo más bien.

Yo diría que….alien. Sí, definitivamente, Alien.

El problema es que hay dos tipos de demonios dando vueltas: el externo, encarnado en la mirada maléfica y envidiosa del gobierno yankee, era que no; y el interno, encarnado en el trago. Porque no conocían el alcohol en el Planeta Bowie y como tal, el extraterrestre se cae al frasco y cuando esto pasa, toma puras malas decisiones, se deja engañar y termina así autosaboteando sus planes, en lo que termina siendo una verdadera fábula para posibles visitantes de otros planetas: NO VENGAN A LA TIERRA, porque así tratamos al alien. Todo esto en dos horas y un resto de película, gobernadas por un montaje que más que en cocaína está en crack: a descargas fuertes, seguidas por lagunas, seguidas por más descargas fuertes, seguidas por más lagunas, Nicolas Roeg construye una película que a ratos trata temas ecológicos, a ratos trata de los opios del pueblo; a veces es película de mafia, a veces de sci-fi, a veces se vuelve impresionista. La única pregunta que cabe hacerse es ¿Funciona?

La verdad es que sí, funciona. Quizás no en las formas tradicionales, pero pasadas las dos horas y tanto de película, uno queda con la sensación de no haber visto ni con mucho una gran obra…pero sí haber visto tantas pero tantas buenas secuencias mediohilvanadas. La decadencia del extraterrestre, su íntima relación con la televisión, toda la historia con su señora y familia en la distancia y su amorío con la chica terrícola de rigor… y aquella escena final, que es un clásico narratológico tal que, de haber ido al cine, sería de esas cosas que pagan la entrada. Véala, inspírese por ciertos momentos de su fotografía y no se preocupe por prestarle tanta atención. Así es el cine en el espacio exterior.

There’s a Staaaaar-family waiting in the sky…

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