De Cambio

La reescritura avanza, a razón de ocho horas por día contra reloj. Me despierto temprano, despejo la mente, trabajo cuatro horas, almuerzo, leo/veo algo, trabajo cuatro horas más, ceno, trabajo extra si puedo o leo algo. Duermo. Me estoy yendo a dormir en promedio a las 22:30, lo que es un récord personal.

La semana pasada pasé dos días enteros limpiando recién la primera parte de la novela. Acabo de terminar una de las reescrituras intensas, del capítulo IV. Borré soliloquios lateros, agregué historias. Cambié algunas cosas de lugar, uní secuencias, mandé otras a la basura. Conocí más a mis personajes, en especial a uno de los secundarios, que desafinaba estando tan plano. Me gusta reescribir. El ejercicio de corregir, de pulir y enfrentarse al texto, a veces medio de judo, a veces diplomáticamente, a veces como un revuelque amatorio, es desafiante y ejercita el oficio. Que es todo lo que yo quiero en esta vida.

WEAR YOUR HEART ON THE SLEEVE

Es una de esas expresiones del inglés que me encanta.

Flashback: Holmes le dice a Watson que mientras no deje de usar el pañuelo en la manga, no puede esperar que la gente no lo reconozca como ex-soldado. Las camisas de los soldados ingleses no tenían bolsillos y por ende el pañuelo lo llevaban en la manga.

Por eso el corazón siempre lo veo bordado en un pañuelo. Pero es un buen consejo. O lo es al menos si uno se dedica a cosas más o menos creativas. Andar mostrando el corazón, aunque duela, porque duele. Me han dicho que es prueba de que uno está vivo y sí, lo es. Es mejor y más coherente la vida, se disfruta más y el mundo te trata mejor. Lleve su corazón, maltrecho y malherido o valiente y combativo, ahí, en su manga. No lo agite a los cuatro vientos ni lo posteé en una red social. Se lo agradeceré personalmente.

Como parte de los cambios en la novela, los cambios personales, esto de andar con el corazón más expuesto, le hago el quite a las redes sociales. Desinstalé las aplicaciones del teléfono y en facebook solo contesto mensajes cada tanto. En twitter y facebook cerré, sin decir que cerraba con una cita de Celan.

“…my love, I would like to be able to tell you how much I want all this to remain, to remain for us, to remain for us forever.
You see, coming toward you I have the impression of leaving a world, of hearing the doors slam behind me, door after door, for they are numerous, the doors of this world made of misunderstandings, of false clarities, of stammerings. Maybe there remain other doors for me,maybe I have not yet recrossed the whole expanse across which is spread out this network of signs which lead astray – but I am coming, do you hear me, I am coming closer, the rhythm – I feel it – is speeding up, the deceptive fires go out one after the other, the lying mouths close over their drool – no more words, no more noise, nothing now dodging my step –
I´ll be there, next to you, in a moment, in a second that will inaugurate time”

Como seña, faro y vela blanca para la persona que me la regaló, hace un tiempo ya. Celan si que andaba con el corazón enarbolado. Y se suicidó. Hay que tener cuidado con estas cosas.

El proyecto cuasi secreto está cuasi abandonado. Es una lástima, la verdad. Pero la experiencia de trabajo fue muy buena y me llevo de él puras lecciones buenas. Eso es lo mejor de trabajar en cosas que a uno le gustan. Los medios hacen que el fin termine siendo una resultante accesoria.

Habiendo dicho esto, tengo que decir que estoy Harto Más Contento con la forma que está tomando la novela. Se ve más robusta y más capaz de defenderse sola, que es todo lo que uno le pide a una novela, como mínimo.

En algún punto de la semana pasada un grupo de gente decidió organizarle un homenaje al difunto dictador responsable del asesinato, desaparición y tortura de tanta gente. Otro grupo de gente se indignó, montó en cólera y se armó una turba afuera del lugar del homenaje. Lo curioso es que el homenaje, que siempre estuvo pensando para ser de unas mil y tantas personas, en su mayoría ancianas y seniles, terminó siendo precisamente la reunión de unas mil y tantas personas, en su mayoría ancianas y seniles, pero generó tanto más revuelo que eso. Como no nos hemos hecho cargo de nuestra historia como país pasan estas cosas. Salen a relucir nuestras ganas de reventarle la cabeza al de al lado por lo que hizo, lo que no hizo, por el perdón que no pidió y la responsabilidad que no asumió. Y tenemos toda esta rabia acumulada, más la rabia propia del zeitgeist. Es un mal caldo de cultivo y yo espero llegar a viejo y morirme sin que me toque el estallido de estas burbujas.

Son cosas en las que pienso. Durante nuestra sesión de edición, la Lectora Mexicana saca un texto crítico y me lee un párrafo que describe, en líneas generales, algunos rasgos fundamentales de mi novela.

– ¿Viste, Leo? Eres un escritor de la post-dictadura.- me dice.

Amén.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: