Prometheus (2012): o el Frankenstein moderno

En los meses previos al estreno de Prometheus, Ridley Scott hizo harto hincapié  en evitar que la película fuera rotulada como una precuela a Alien. Era lo que todos íbamos a pensar inevitablemente, pero el director inglés hizo lo suyo para tratar de que uno entrara al cine a contemplar su obra lo más despejado de la influencia de la película que dirigió hace 32 años ya. Le resulta más o menos por doce minutos.

Porque Prometheus parte con una secuencia hermosa, sin palabras, casi un cortometraje perfecto, que lejos de sentar el tono de la película, difiere de esta. Una vez presentado el título de la obra, cuando las palabras y los humanos entran en escena, lentamente empiezan a aparecer las referencias, cuando menos temáticas, a todas las películas de la serie Alien. Como queriendo dar un mensaje que englobe y responda tanto a su propia obra como a las secuelas de otros directores, Scott empieza a urdir una historia en que los temas de la inteligencia artificial y la creación (Aliens), la maternidad y la herencia (Alien:Resurrection) y claro, la exploración y curiosidad humana (Alien). De Alien3 mejor ni hablar, dado todo lo metido que estuvo el estudio en ella. Prometheus, fuera de su hermosa secuencia inicial, pareciera haber sido armada con trozos de resonancia de las demás películas de la serie, en una especie de ensamble Frankenstein, cuyo subtítulo original era “o el Prometeo Moderno”.

Fassbender es un digno heredero de Ian Holm y Lance Henrikssen. Una mezcla de ambos en carácter, también.

El principal problema de Prometheus es que de estos temas muchos sobran. Sobran pues no se desarrollan bien o van a tirones, moviendo el ritmo de la película a golpes que estorban y entrecortan los buenos momentos. Esto se ve plasmado en el exceso de personajes que se despliegan. Cuando en Alien teníamos 7 tripulantes, bien definidos y delineados, en Prometheus, nos dice una leyenda casi al comienzo, hay 17, pero no los conocemos a todos, los que sí conocemos aparecen poco y no dan real dimensión a la película más que para molestar. Más encima, Prometheus plantea la premisa de que estos personajes son mercenarios que no se conocen, por lo que le cabe a la película hacerlos cuajar como grupo, para así lograr que le importen a la audiencia, pero esto no pasa nunca. Lo que no quiere decir que no haya personajes bien delineados y buenas actuaciones (Fassbender está impecable, Theron y Rapacce aportan con lo suyo), pero se nota mucho la interferencia de los demás.

Qué levante la mano el personaje que estuvo demás y cuyas líneas pudieron haber sido perfectamente repartidas entre el resto del reparto.

Si descartamos a los personajes, nos quedará entonces la idea de que la película pueda funcionar como una exploración de sus motivos y temas, pero estos están ahí, difusos y poco convencidos. Hay sobre-explicaciones que hacen redundantes ciertas escenas y en general el guión arma más nudos de los que desarma. Damon Lindelof, que estuvo a cargo de la reescritura del guión inicial, sostiene que su aporte fue desmarcar a Prometheus de la serie Alien, para que así una eventual secuela fuera “Prometheus 2 y no Alien”, pero el guión pasa demasiado tiempo pendiente de eso y muy poco tratando de decir algo. Lo que es una pena, pues hacía rato no me sentaba en el cine a ver una auténtica película de Ciencia Ficción. Entre tanto remake y adaptación y superhéroe, me había olvidado lo bien que se siente ir a ver una película que se plantea como parte del género abiertamente.

Qué grato es sentarse en una butaca y ver en pantalla grande como una nave entra silenciosamente en una atmósfera extraterrestre.

Porque esas cosas le salen muy bien a Prometheus. El trato de las escenas, los diseños de interiores y personajes, la dirección de actores; todo apunta a crear una atmósfera donde se puede realizar un buen sci-fi. Lamentablemente, la película se queda en la atmósfera y no entrega mucho más. La historia de la misión científica en pos del origen de la humanidad y que termina encontrando más de lo que iba a buscar se pierde, precisamente porque encuentra mucho. La factura técnica es impecable y el mundo está muy bien creado, pero todo esto no hace sino que den más ganas de que la historia hubiera abarcado menos. Tendríamos en frente una gran película de Ciencia Ficción de ser así. Una lástima.

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