A veces pasa

No había posteado en cuatro días porque tuve una de esas gripes que duran tres días y son un proceso simbólico de muerte y resurrección. Espero que la bacteria que la cause tenga algún nombre crístico en latín. O algo.

Lo gracioso es que en la enfermedad el tiempo se dilata y uno siente que los minutos se estiran y estiran y que pasa una eternidad. También con la fiebre se genera una especie de desprendimiento de la conciencia y uno termina mirándose las manos y sintiendo que esta se mueve un par de segundos después de lo que la orden mental señala. La conciencia del camarógrafo, que le dicen.

Por esas cosas de la vida, había quedado de almorzar con Lautaro ayer (jueves) y al mismo tiempo había quedado de almorzar con Victoria ayer (jueves). Con Victoria la cosa estaba pactada desde hace una semana, así es que le rectifiqué a Lautaro. Tras el almuerzo con larga sobremesa con la ya mencionada, esta se va a lo suyo y yo caminando por las calles no dejo pasar ni dos minutos y me encuentro con el ya mencionado. Ta-ráaan. En vista y considerando, es hora de

Una historia de sincronías y coincidencias:

El 28 de Julio de 1900, el rey Umberto de Italia decide hacer un alto en uno de sus viajes y seguir la recomendación de su mariscal de campo para pasar a cenar a un cierto restaurant de Monza que el mariscal juzgaba muy bueno. La sorpresa número uno del día llegó cuando apareció el dueño mismo del restaurant a atender a tan ilustre visita, y resultó ser un tipo idéntico al rey. O muy-muy parecido, en contextura y rostro, nos dice el famoso mariscal. ¡Sorpresa número dos: el dueño del restaurant, también se llamaba Umberto! Más encima, indagando sobre la vida del susodicho, el rey le pregunta que cuántos años tiene y a la sazón descubre que ambos habían nacido el mismo día…

¡Pero qué coincidencia!- dice el dueños del restaurant- Espere que le cuente a mi señora, Margherita…

Y sí, la reina de Italia por esos días también se llamaba Margherita. Y ambas parejas tenían un hijo llamado Vittorio. Y se habían casado exactamente en la misma fecha.

Para colmo, el delicioso restaurant había sido inaugurado el día de la coronación y los dos hombres idénticos habían estado juntos dos veces antes: en ceremonias de coronación del ejército italiano – los habían ascendido y congratulado en el mismo día dos veces. A rangos diferentes eso sí.

Terminado el día, el Rey prosiguió su camino a palacio y, nos cuenta su mariscal, no puede sino exclamar:

– ¡Pero qué chambelán más simpaticón, oye! Deberíamos llamarlo a palacio para que, mínimo se dé una vueltita y conozca a la iñora. Quizás le podríamos condecorar o algo /Discurso reconstruido usando un adelantado software computacional.

Cuando finalmente el rey Umberto pudo mandar a llamar al cocinero Umberto, se enteró de que este había muerto en un accidente de caza el mismo día. La escopeta equivocada en el lugar incorrecto. A veces pasa.

Al día siguiente un anarquista pone fin de a cuatro tiros a la vida del rey Umberto I de Italia.

Les juuuuuuuuro que es verdad

Advertisements

One thought on “A veces pasa

  1. lute says:

    pensé que habías retrazado la historia de coincidencias que nos llevaron a vernos a su origen en una anecdota de este rey.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: