Las pequeñas obsesiones cotidianas – Edición de Abril de 2012

Me obsesiona el género documental, ya es un hecho de la causa. No contento con estar escribiendo uno y haber investigado todo al respecto, pasó que este finde Santo, pegado como estaba con Sumo (obsesión cotidiana recurrente) lo primero que pensé, tras por fin hacerme de una versión en mp3 del recital en Obras el 86, lo primero que pensé fue “¿Y no habrá un documental sobre Luca Prodan por ahí?. Hay tres, vi uno. Está entero en el tube.

Después sonaba Falco y sonaba Kamikaze Capa en particular y pensé “Puta que me gusta Capa, ¿no habrá un document…?” Y no había tan de buenas a primeras, pero la serie American Masters tiene uno. Y está en mi disco ahora. Me quedé dormido viéndolo pero, en honor a la verdad, eran más cerca de las tres que de las dos de la mañana cuando lo empecé. Mañana, me digo.

(Sí, estaba un poco fome. Me cuesta conectar con los documentales que no muestran a su objeto hablando directamente, descubro).

Musicalmente, aparte del ya mencionado Sumo, me obsesionan, de a poquito, recurrentemente, los Who. El disco de la semana sería la edición limitada de conmemoración del concierto en Leeds, que conmemora el antiguo disco doble en forma de un disco cuádruple al que, aparte de la grabación original se le suma un concierto contemporáneo en Isle of Wight. Versiones distintas, setlists ligeramente diferentes y todo el poder de los Who en escena. Por Dos. Qué mejor.

Dentro de la obsesión documental está Senna (2010) recomendada por el bueno de Perucca. No diré más porque quiero escribir una reseña en la parte de “fílmicas”, pero lo fundamental es lo mismo: véala. Alguien podría levantar una tesis de cómo Senna fue el mesías brasileño y alguien tendría varios puntos a su favor.

Me obsesiona, lenta y venenosamente, la así llamada New Aesthetic, ese intento de aprehender la realidad como lo hacen las máquinas que nosotros mismos hemos creado, de recordar el futuro como lo imaginábamos y hacerlo interactuar con el presente, efectivamente cumpliendo las promesas que nos hicimos imaginando desde el pasado. Creo que ese es el tiempo verbal que más me identifica.

Literariamente, me sigue obsesionando Pynchon. Releí lo que va de CASANOVA entero y descubrí el sutil adoctrinamiento del que he sido víctima. Entendí toda la referencia y me súpersonreí eso sí, como uno se sonríe con las mejores lecturas en soledad. Pero Pynchon me tiene ahí, sigo en Gravity’s Rainbow, avanza lento y la experiencia es súper sadomasoquista, en el sentido más placentero posible. Creo que cuando lo termine voy a llorar y lo voy a tirar desde dondequiera que esté, con la esperanza de darle a alguien en la cabeza. Mi dentista me ha declarado con bruxismo y desde su dictamen que aprieto más los dientes despierto, pero la culpa de todo la tiene Pynchon. Como se aprecia en la ilustración (Fabio Moon para un guión de Matt Fraction – Casanova: Gula 4)

Igual basta con "The Crying of Lot 49" y un poquiiiiito de info bibliográfica para entenderlo

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